Hay que recordar lo que fuimos para saber lo que somos

Por desgracia la Historia de nuestro país poco importa a los políticos de turno. Si permitimos esto, terminaremos sin saber qué fue España y dejaremos que el devenir de los sucesos actuales borre nuestra memoria.

sábado, 23 de julio de 2011

Luis Váez de Torres



Luis Váez de Torres, también Luis Váez de Torres (nacido en Galicia o Portugal, ca. 1565 - 1610/¿1613?) fue un marino y explorador que navegó al servicio de la Corona española. Fue el primer navegante europeo conocido que se sabe que atravesó el estrecho entre el continente australiano y la isla de Nueva Guinea, que desde entonces lleva su nombre, estrecho de Torres.

Nada se sabe de sus orígenes. Se desconocen el año y el lugar de su nacimiento, aunque, asumiendo que tenía cerca de cuarenta años en 1606, se estima que habría nacido como fecha más probable alrededor de 1565.

Desde el siglo XIX, ha sido considerado por los portugueses y algunos historiadores británicos como portugués, sin proporcionar más prueba que su nombre, que podría ser tanto portugués como gallego. Sin embargo, todos sus escritos, en los que dice estar siempre al servicio de la Corona española, están redactados en español y tampoco hay ninguna referencia a que fuera portugués; y son los mismos informes que sí son claros en varias observaciones hechas por los miembros de la tripulación durante el largo viaje en cuanto al origen portugués del oficial al mando de la expedición, Quirós. Torres es recordado por haber sido llamado bretón durante el viaje, lo que apuntaría a un origen en las provincias del noroeste de España, en Galicia.

Torres, en algún momento, entró en el servicio naval de la Corona Española y fue destinado a las posesiones en Sudamérica. A finales de 1605 aparece por primera vez en los registros históricos al ser designado comandante de la segunda nave en una expedición al Pacífico.

La Corona española organizó tres viajes entre 1565 y 1605 intentando descubrir la mítica Terra Australis Incognita, un continente situado hacia el sur del océano Pacífico. Las dos primeras, mandadas por Álvaro de Mendaña, fracasaron en ese intento aunque descubrieron las islas Salomón, Guadalcanal, Las Marquesas y otras. En el segundo viaje murió Mendaña y el piloto mayor, Pedro Fernández de Quirós, llevó la expedición de vuelta a México. Curiosamente dieron el nombre a las islas Salomón porque las identificaron con la mítica Ofir, donde el rey hebreo Salomón enviaba sus naves en busca de oro, a pesar de que no encontraron oro en ellas.

Pedro Fernández de Quirós, el piloto de la 2º expedición, un navegante de origen portugués, comandó la tercera expedición al frente de una flota de tres barcos el San Pedro y San Pablo (150 toneladas), el San Pedro (120 toneladas) y el patache Los Tres Reyes. Los tres barcos partieron de El Callao, el puerto español en el Perú, el 21 de diciembre de 1605, con Torres al mando del San Pedro. En mayo de 1606 llegaron a una isla del archipiélago de las Nuevas Hébridas, que Quirós bautizó como «La Austrialia (sic) del Espíritu Santo» (ahora Vanuatu), mezclando las palabras «Austral», en alusión a la mítica Terra Australis y «Austria», en honor de la Casa de Austria, a la que el rey de España pertenecía.

Después de seis semanas los barcos de Quirós se hicieron de nuevo a la mar otra vez para explorar la costa. En la noche del 11 de junio de 1606, Quirós en el San Pedro y San Pablo fue separado de los otros barcos por el mal tiempo y no pudo (o eso dijo más adelante), volver a la seguridad del fondeadero en Espíritu Santo. Entonces viajo a Acapulco, en México, adonde llegó en noviembre de 1606. En el relato de Prado, que es muy crítico con Quirós, las razones de la desaparición de Quirós se atribuyen a un motín y a su falta de liderazgo. Sobre Torres nada dice sobre este asunto más que «su condición era diferente de la del capitán de Quirós».

Permaneció en Espíritu Santo durante 15 días antes de abrir las órdenes selladas que le habían sido dadas por el virrey del Perú. Estas instrucciones indicaban qué camino seguir si las naves se separaban y quién quedaría al mando en el caso de la perdida de Quirós. Las órdenes parecen haber listado a Diego de Prado y Tovar como sucesor de Quirós, ya que era el capitán-entretenido (capitán en la reserva) en el viaje. Sin embargo, existen abrumadoras evidencias de que Torres sí ejerció el mando, incluyendo la narración del mismo Prado.

El 26 de junio 1606, sabiendo ya que «Austrialia del Espíritu Santo» era una isla, el San Pedro y Los Tres Reyes, al mando de Torres, partieron hacia Manila. Los vientos contrarios impidieron que los barcos siguiesen una ruta más directa a lo largo de la costa norte de Nueva Guinea, ya conocida. El relato de Prado da cuenta de que avistaron tierra el 14 de julio de 1606, que probablemente fuera la isla de Tagula, en el archipiélago de las Luisiadas, al sureste de Nueva Guinea. El viaje continuó durante los siguientes dos meses, realizando una serie de desembarcos para reponer alimentos y agua para los barcos y tomar posesión de esas tierra para España. Ello los puso en contacto estrecho y, en ocasiones violento, con los pueblos indígenas locales. Prado y Torres informan ambos de la captura de veinte personas, entre ellas una mujer embarazada que dio una luz varias semanas más tarde. Prado dibujó una serie de cartas esquemáticas de los anclajes en el golfo de Papúa, varios de las cuales aún se conservan.

Durante, muchos años se supuso que Torres siguió una ruta cerca de la costa de Nueva Guinea para navegar los 150 km del estrecho que lleva su nombre, pero en 1980 el historiador y capitán de Queensland, Brett Hilder, demostró que era mucho más probable que Torres hubiese tomado una ruta más meridional a través del canal que ahora se llama estrecho Endeavour. Desde esta posición ciertamente habría avistado el cabo de York, el extremo más septentrional de Australia. Independientemente de lo que haya hecho, el pragmático y tranquilo Torres nunca afirmó que había avistado el continente meridional y se limitá a señalar que había pasado a través del estrecho. La expedición demostró que Nueva Guinea no formaba parte del tan deseado continente.

El 27 de octubre Torres llegó al extremo occidental de Nueva Guinea y se dirigió al norte de las islas de Ceram y Misool hacia el mar de Halmahera. A principios de enero de 1607 llegó al puerto de Ternate, en la isla homónima parte de las islas de las Especias. Navegó el 1 de mayo hacia Manila llegando el 22 de mayo.

orres tenía la intención de presentar personalmente a los cautivos, amas y un informe detallado al rey a su regreso a España. Su breve relato del viaje así lo indica. Sin embargo, parece que no había interés en Manila en equipar su viaje de regreso a España, y le dijeron que sus naves y hombres eran necesarios localmente para prestar servicios al rey.

El 1 de junio de 1607 arribaron a Manila dos barcos procedentes de América del Sur, siendo uno de ellos el antiguo barco de Quirós, el San Pedro y San Pablo, ahora bajo otro nombre, pero con algunos de sus anteriores tripulantes todavía a bordo. Al enterarse de que había sobrevivido Quirós, Torres de inmediato le escribió un informe de su viaje. A pesar de que ese informe no sobrevive, Quirós mismo se refirió a él en algunos de sus muchos memoriales al rey, esgrimiéndolo a favor de otro viaje.

Torres, su tripulación y sus cautivos desaparecen por completo de los registros históricos en este punto, y su suerte posterior se desconoce. Prado volvió a España, posiblemente llevando a uno de los cautivos de Nueva Guinea con él. La mayoría de los documentos de los descubrimientos de Torres no fueron publicados, pero al llegar a España fueron archivados en los Archivos españoles, incluyendo el largo relato de Prado y las cartas que lo acompañaban. En algún momento entre 1762 y 1765, las narraciones escritas de la expedición de Torres fueron vistas por el hidrógrafo del Almirantazgo Británico Alexander Dalrymple. Dalrymple proporcionó un mapa esquemático que incluía los Viajes de Quirós-Torres a Joseph Banks, que sin duda habría proporcionado esa información a James Cook.

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