Hay que recordar lo que fuimos para saber lo que somos

Por desgracia la Historia de nuestro país poco importa a los políticos de turno. Si permitimos esto, terminaremos sin saber qué fue España y dejaremos que el devenir de los sucesos actuales borre nuestra memoria.
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jueves, 27 de octubre de 2011

Juan González Franco

El conquistador Juan González Franco, natural de Usagre (Badajoz), hijo de Francisco González Franco y de doña María Vázquez, de ascendencia hidalga, llegaba a Venezuela a finales de mayo de 1569 en la desafortunada expedición de Pedro Maraver (o Malaver) de Silva para la conquista y colonización de la Nueva Extremadura.

Las acaloradas diatribas de don Pedro y sus caprichosas indecisiones, cansaron y desanimaron a sus hombres, y una vez que han salido de la isla de Margarita y tocan tierra firme en el fondeadero de la Borburata, los soldados que venían con él desde España, le fueron desertando y buscando acomodo lejos de la influencia de don Pedro. González Franco se obstina también, se escapa de sus filas y aparece por la ciudad de El Tocuyo.

En este asiento, se organiza una expedición repobladora y en junio de 1572 tomaba parte en la marcha que mandaba el capitán Juan de Salamanca para socorrer a la ciudad de Carora, que había sido casi despoblada por motivos de mal emplazamiento, y a la que a toda costa quería darle continuidad otro personaje de Usagre, Pedro Gordón quien había sido nombrado alcalde de aquella fracasada ciudad.

Repoblada y consolidada nuevamente la ciudad venezolana de Carora, esta vez tuvo éxito; sus refundadores hacen los mayores esfuerzos, comienza a crecer y aumentará prontamente de población; en sustitución de Pedro Gordón, Juan González Franco es nombrado alcalde en 1579, y posteriormente en 1581 lo nombrarán regidor de la ciudad caroreña que habían logrado consolidar y la encaminaban prósperamente con el esfuerzo de aquellos hombres que se empeñaron en hacerla próspera.

La mayoría de los descendientes de los conquistadores tenían pretensiones aristocráticas y muchos de ellos generosamente le colgaban a sus antepasados más flecos linajudos que flores había en el campo. Aunque si es verdad que entre los conquistadores que llegaron al Nuevo Mundo, algunos de ellos eran hidalgos empobrecidos y les correspondía la nobleza por sangre y distinción; sin embargo, otros también eran hidalgos pero de clases inferiores, como los de bragueta, o de gotera. Había sus categorías. Pero resulta que González Franco era hidalgo de pura cepa según manifestaban los documentos que traía. Antes de salir de España, el 12 de febrero de 1569, en Usagre levantó una información sobre la nobleza de su familia y se le declaró limpio de toda mala raza. El 6 de febrero de 1571, el rey Felipe II le concedió la merced de que: ni él ni nadie de sus ascendientes podía ser preso, por ningún delito, en las cárceles públicas, sino que cumplirían en sus respectivos domicilios el arresto correspondiente y con las guardias necesarias.

Gracias a esta real merced concedida a González Franco, doña María de la Concepción Perera era una de sus lejanas descendientes, y la linajuda dama natural y vecina de la ciudad de Carora (Venezuela), en los días de la guerra de la Independencia, la gentil matrona (como era del bando patriota venezolano) se libró de ir a las cárceles realistas, exhibiendo la gracia real que le había sido otorgada en Usagre a su ilustre antepasado.

Bartólome Ferrelo



Bartolomé Ferrelo, también llamado Bartolomé Ferrer (Bilbao, 1499 - México, 1550), fue un marino y conquistador español, recordado por haber continuado al mando de la expedición que Juan Rodríguez Cabrillo emprendió para explorar costa del Pacífico de Norteamérica, logrando alcanzar el cabo en que está Port Orford, el punto más septentrional conocido hasta la expedición de Sebastián Vizcaíno en 1602.

Bartolomé Ferrelo iba como piloto a las órdenes de Juan Rodríguez Cabrillo, capitán portugués a las órdenes del virrey de México, que había sido enviado en 1542 a explorar con tres barcos la parte norte del actual estado de California. Las naves eran el San Salvador, la nave insignia, un galeón de 200 toneladas que Cabrillo mismo había construido, La Victoria de unas 100 toneladas, y la fragata o bergantín San Miguel con veintiséis remos. La expedición de Cabrillo fue la primera exploración que se adentró en la costa oriental de los actuales Estados Unidos.

La expedición partió el 27 de junio desde Barra de Navidad (hoy estado de Jalisco) y acompañaban a Cabrillo marineros, soldados, indios, esclavos africanos, un sacerdote, alimentos para dos años, animales en pie y mercancías. Navegaron a lo largo de la costa hasta punta del Ano Nuevo (37°10'N), al norte del actual Monterrey. Las naves se separan debido a los fuertes vientos y tormentas y después de varios días de búsqueda se reúnen el 15 de noviembre y navegan sin rumbo, descubriendo la bahía de los Pinos, conocida actualmente como Monterey Bay. El 18 de noviembre navegan hacia el sur, buscando el resguardo de la bahía de la isla de San Miguel, adonde arriban el día 23. Los siguientes tres meses los pasan ahí en espera de que terminen las tormentas de invierno, reparando además las embarcaciones. Allí, alrededor de la víspera de Navidad, Cabrillo salió de su barco y se astilló la espinilla cuando tropezó con una roca irregular. La herida se gangrenó y murió el 3 de enero de 1543 y se cree que sus restos fueron sepultados en la isla Santa Catalina, frente a la ciudad de Los Ángeles.

Ferrelo le sucedió en el mando de la flota y continuaron los descubrimientos hacia el norte, hasta alcanzar la latitud 43°N, donde vio la costa del cabo Blanco, que más tarde George Vancouver bautizará como cabo Orford (en el actual estado de Oregón).

El frío excesivo, la falta de provisiones, las enfermedades y la insalubridad de su barco, les obligaron a regresar sin alcanzar el paralelo mencionado en sus instrucciones. A los 41°30'N se dio cuenta de un punto destacado en tierra al que, en honor del virrey, le dio el nombre de cabo Mendocino. Desde este punto se embarcó de regreso a Barra de Navidad, situado a 19°45'N, adonde llegaron el 14 de abril 1543; así Ferrelo estableció que la costa era una línea continua entre esos dos puntos.

En este viaje los españoles a menudo avistaron nativos del país, que estaban casi desnudos, con los rostros pintados, que vivían de la pesca y habitaban grandes casas. John William Last realiza una explicación completa de la expedición en History of the Indias. Wilhelm von Humboldt, en su trabajo sobre México, corrige varias declaraciones erróneas del historiador neerlandés, que fueron sacadas de obras de antiguos escritores españoles, basando sus correcciones en algunos documentos que tuvo ocasión de examinar en México.

martes, 25 de octubre de 2011

Santiago de Azoca



Santiago de Azoca o Azócar Zumeta (* Azcoitia, Guipúzcoa, 1514 - † Santiago de Chile, 3 de abril de 1589) Conquistador español del siglo XVI, vecino fundador de Santiago de Chile y genearca de la familia Azócar en Chile.

Nacido en Azcoitia, era hijo de Juan López de Azoca, Señor de las casas de su familia en Azcoitía y de las de Algarian y Domensa de Bruelaesquín y Zumeta (llamada también Domensa Zumeta, quien era hija de Ochoa Pérez de Bruelaesquín, Señor de la casa de Bruelaesquín en Azoitía, y María Sánchez de Zumeta).

Llegado en 1534 al Perú le tocó participar en la defensa de Lima durante el sitio de Manco Inca en agosto de 1536, y en seguida en la persecución de las correrías que hicieron los capitanes Barbarán y Montenegro en algunas regiones del Perú. Pasó junto Illán Suárez de Carbajal a la pacificación de Tarija, luego a Huamanga, Andahuaylas y Cusco, en esta ciudad se alistó con Pedro de Candía para socorrer Pedro de Anzúrez en Chuquisaca. Desde aquí salió a reunirse con Diego de Rojas participando en la expedición a los indios chiriguanos sin mucho éxito. Una vez disuelta esta expedición se entera de la expedición que Pedro de Valdivia comenzó hacia Chile, partiendo a su encuentro junto a Francisco de Villagra, Rodrigo de Quiroga, Juan de Bohón, Juan Jufré, Gerónimo de Alderete, Juan Fernández de Alderete y el capellán Rodrigo González de Marmolejo. En 1540 en Tarapacá se reunen con la expedición de Valdivia. Participó en las diversas campañas miitares emprendidas contra los araucanos hasta la muerte de Valdivia, luego acompañó al gobernador García Hurtado de Mendoza en la guerras de Arauco.

Participó de la fundación de Santiago de Chile el 12 de febrero de 1541 siendo vecino fundador con solar. Fue su procurador en 1554, regidor en 1556, 1566, 1567, 1579. Además fue Alcalde de Santiago en 1563 y 1573. Con fecha 21 de enero de 1576 obtuvo de Felipe II la siguiente Real Cédula Real:

«El Rey.-

Rodrigo de Quiroga, nuestro gobernador y capitán general de las provincias de Chile, y en vuestra ausencia á la persona ó personas á cuyo cargo fuese el gobierno de esa tierra. Por parte de Santiago de Azoca, residente en esa tierra, nos ha sido fecha relación que podría haber cuarenta años pasó de estos reinos á las provincias del Perú, y después de habernos servido en ellas en el cerco que pusieron los naturales en la ciudad de los Reyes, en la de Guamanga y en el Cuzco y en el descubrimiento de los Chunchos y otras partes, dejándolo pacífico, pasó al descubrimiento de esas provincias en compañía del gobernador don Pedro de Valdivia, podrá haber treinta cinco años, y desde entonces ha residido en ellas sirviéndonos en las ocasiones de guerra que se han tenido con los naturales, acudiendo á orden y mandado de los que han gobernado, y siempre á su costa y con sus armas y caballos, sin habernos deservido en cosa alguna, en todo lo cual había padecido grandes trabajos y necesidades y gastado en ello su juventud y facienda, y así estaba viejo y pobre, y que en gratificación de los dichos sus servicios el dotor Bravo de Saravia, nuestro presidente que fue de nuestra Audiencia Real que residía en esa tierra, le señaló en la caja real de ella mil pesos de buen oro en cada un año, conque llevase confirmación y aprobación nuestra, como de todo dijo constaba y parecía por un testimonio de que ante Nos en nuestro Consejo de las Indias fue fecha presentación, suplicándonos, atento á ello, le mandásemos dar la dicha confirmación, y porque esta no ha habido lugar de se la mandar dar, ni se pudo hacer en nuestra caja la dicha libranza, y así es nuestra voluntad que en otra cosa sea gratificado, os mandamos que en los indios vacos que en esa tierra hobiese ó primeros que vacaren le gratifiquéis y déis de comer al dicho SAntiago de Azoca, conforme á la calidad y habilidad de su persona en que nos pueda servir y ser honrado y aprovechado, y en lo demás que se ofreciese le ayudéis é favorezcáis.

Fecha en Madrid a 21 de Enero de mil y quinientos y setenta y seis años.

-Yo el Rey-

Por mandado de Su Majestad. Antonio de Eraso

Gracias a su destacada participación en las guerras de Arauco recibió encomienda en Pelvín y Rauco, dueño de casas principales frente al costado de la iglesia de Santo Domingo, fundador de una memoria de misas en la Iglesia de Santa María la Real de Azcoitía designando capellán al Cabildo de Sevilla, testó el 15 de marzo de 1589 fue sepultado en su capilla de la Iglesia Catedral de Santiago.

domingo, 23 de octubre de 2011

Juan de Ayolas


Juan de Ayolas (Briviesca, Burgos, 1493? ó 1510? – Candelaria, en el Chaco, Paraguay, 1538) fue un explorador español. Formó parte de la expedición de Pedro de Mendoza que partió del puerto de Sanlúcar de Barrameda, en el año de 1535. Con el título de Mayordomo de Don Pedro de Mendoza y alguacil mayor asistió a la fundación de Nuestra Señora del Buen Ayre (Buenos Aires) en el año de 1536. Fue comisionado por el adelantado Pedro de Mendoza a explorar el río Paraná, a orillas del cual fundó el fuerte de Corpus Christi, en junio de ese año. Siguiendo el curso del río Paraguay se dirigió hacia la mítica sierra de la Plata. En su marcha fue interceptado por los caciques guaraníes Lambaré y Yanduvazuví Rubichá a los que venció en batalla. A raíz de esta situación se celebró una capitulación el 15 de agosto de 1536 en la que los guaraníes se aliaron a los españoles reconociendo la autoridad de éstos. El 2 de febrero de 1537 fundó, a orillas del río Paraguay, el fuerte y puerto de La Candelaria (hacia los 19° de latitud sur según algunas fuentes -por lo cual estaría prácticamente donde hoy se halla Corumbá, hacia los 21°S según otras fuentes -por lo cual habría estado en tal caso algo al norte de Fuerte Olimpo, cerca de la desembocadura del río Blanco en el río Paraguay-), donde dejó como lugarteniente a Domingo Martínez de Irala. Pedro de Mendoza, en virtud de sus facultades, lo designa su sucesor como gobernador del Río de la Plata.1 El 22 de abril de 1537, Pedro de Mendoza al no estar presente Ayolas para la transmisión del mando, lo delegó provisoriamente en Francisco Ruiz Galán. Continuando con la búsqueda de una comunicación con el Perú, Ayolas continuó con su empresa hasta llegar a la actual Bolivia y cruzar por primera vez la región del Chaco. Tras ese periplo regresa al fuerte de la Candelaria que encuentra abandonado. Allí falleció tras un ataque de los indígenas. Su sucesor como gobernador del Río de la Plata fue Domingo Martínez de Irala.

viernes, 21 de octubre de 2011

Simón de Alcazaba y Sotomayor

Simón de Alcazaba y Sotomayor (Portugal, 1470 - † Chubut, Argentina, 1535) fue un navegante y explorador que sirvió a la corona española y fundó el primer asentamiento europeo en el actual territorio argentino, un año antes que Pedro de Mendoza intentara la primera fundación de Buenos Aires.Por la Capitulación de Toledo firmada por el rey de Castilla el 26 de julio de 1529, se concedió a Francisco Pizarro 200 leguas hacia el sur contando desde la boca del río Santiago (1° 20'N a 9° 57'S) para constituir la gobernación de Nueva Castilla. Desde el paralelo en el que terminaba la jurisdicción dada a Pizarro se le otorgaban a Simón de Alcazaba y Sotomayor otras 200 leguas hacia el sur (llegaba hasta los 21° 6,5' S), nombrándolo gobernador, capitán general, adelantado y alguacil mayor de la gobernación de Nueva León. Sin embargo Alcazaba y Sotomayor no pudo realizar la expedición y el rey proyectó (entre 1530 y 1531) entregar los territorios desde Chincha hasta el estrecho de Magallanes a la Familia Fugger de Alemania.

El 4 de mayo de 1534 el rey Carlos V amplió los territorios otorgados a Pizarro extendiéndolos otras 70 leguas leguas hacia el sur en territorios antes adjudicados a Alcazaba y Sotomayor, alcanzando aproximadamente los 14°S.

El 21 de mayo de 1534 el rey firmó otras tres capitulaciones para explorar y ocupar las tierras americanas, estableciéndose provincias o gobernaciones de 200 leguas de extensión norte-sur entre ellas la Gobernación de Nueva León, otorgada a Simón de Alcazaba y Sotomayor, también desde el océano Atlántico al Pacífico, al sur del paralelo 36º S hasta los 48° 22,25'S.

Parte del texto de la capitulación de Alcazaba y Sotomayor:

Primeramente, que vos darémos licencia, como por la presente vos la damos, para que en nuestro nombre e de la corona real de Castilla, podais conquistar, pacificar i poblar las tierras i provincias que hobiere por la dicha costa del mar del Sur en las dichas doscientas leguas mas cercanas a los limites de la gobernacion que tenemos encomendada al dicho don Pedro de Mendoza, lo cual hayais de facer dentro de seis meses desde el dia de la fecha desta, estando a la vela con los navíos necesarios para llevar, i que lleveis en ellos, ciento i cincuenta hombres destos nuestros reinos de Castilla y de otras partes permitidas; i dentro de año i medio i en adelante luego siguiente, seais tenido i obligado a proseguir e fenecer el dicho viaje con otros cien hombres, con las personas relijiosas e clérigos, e con los nuestros oficiales, que para conversion de los indios a nuestra santa feé i buen recaudo de nuestra hacienda, vos serán dados i señalados por nuestro mandado, a los cuales relijiosos habeis de dar i pagar el flete i matalotaje i los otros mantenimientos necesarios, conforme a sus personas, todo a vuestra costa, sin por ello les llevar cosa alguna durante toda la dicha navegacion, lo cual mucho vos encargamos que así hagais i cumplais, como cosa del servicio de Dios i nuestro, porque de lo contrario, nos terníamos de vos por deservidos (...)

Alcazaba partió del puerto de Sanlúcar de Barrameda el 21 de septiembre de 1534, en una expedición de 250 hombres en dos naves; la que él mismo mandaba, Madre de Dios y San Pedro, que llevaba como capitán a Rodrigo Martínez.

A principios de 1535 alcanzan el estrecho de Magallanes con la idea de cruzar al Pacífico, pero la situación climática se los impide. La expedición retorna hacia el norte bordeando la costa del Atlántico, y el 9 de marzo de 1535 Alcazaba funda en la Caleta Hornos, de la Bahía Gil, 29 kilómetros al sur de la actual localidad de Camarones, en la provincia del Chubut, el "Puerto de los Leones".

Alcazaba y varios de sus leales mueren en un motín.

lunes, 17 de octubre de 2011

Ruy Díaz de Melgarejo



Ruy Díaz de Melgarejo (Salteras 1519 – Santa Fe 1602) fue un militar, conquistador, estadista y minero español establecido en la región del Río de la Plata. Su vida estuvo marcada por guerras, conspiraciones, persecuciones y conflictos familiares. Junto a Juan de Salazar, Alonso Riquelme y Diego de Abreu se opuso al gobierno asunceno de Domingo Martínez de Irala, apoyándo al deportado Álvar Núñez Cabeza de Vaca. Melgarejo era partidario de la corona española. Gobernó de manera casi absoluta e independiente la antigua provincia del Guayrá por 30 años.

Nació en 1519 en el municipio de Salteras, provincia de Sevilla, Andalucía, España. Sus padres fueron Francisco de Vergara y Beatriz de Roelas y sus abuelos paternos fueron Hernando de Vergara y Francisca de Ribera. Sus hermanos conocidos fueron Hernando y Juana Ortíz de Melgarejo y Francisco Ortiz de Vergara. Muy joven ingresó en el ejército de Carlos V, sirviendo por aproximadamente 6 años en la Armada Española junto al Duque de Borbón en Italia y Francia y en la toma y saqueo de Roma (1527), en las campañas de Sicilia y Negroponte y en la captura de la plaza de Castelnuovo. Melgarejo era hijodalgo o hidalgo y la genealogía noble de su familia fue demostrada en varias ocasiones en el pasado. Tendría alrededor de 21 años de edad cuando el 2 diciembre de 1540, zarpó desde Cádiz rumbo a América en la expedición del Adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca, junto con su hermano Francisco Ortiz de Vergara. Llegó primero a la isla de Santa Catalina para llegar a Asunción en marzo de 1542.

Sus inicios en Asunción no están bien esclarecidos pero se conoce que fue parte de la expedición ordenada por Cabeza de Vaca y encabezada por Irala contra el cacique Aracaré en 1542 y que acompañó también a este capitán en su exploración por las regiones del norte paraguayo. Melgarejo se puso del lado de Cabeza de Vaca cuando a éste fue aprisionado por los oficiales realesen (Irala y sus secuaces) pero este evento lo tomó de sorpresa. No obstante, decidió tratar de liberar al Adelantado algunas horas después del motín junto a su hermano Francisco y varios amigos. Dijo Melgarejo: "acudí con mis armas a la posada del Capitán de su guarda". Sin embargo, la gesta falló y Ruy y sus compañeros fueron apresados y por conspiración de sus enemigos se consiguieron supuestos testimonios de la deslealtad de Melgarejo al Emperador.

La destitución de Cabeza de Vaca desencadenó una lucha de poder de dos bandos que ya habría tenido su origen desde que el adelantado y su flota llegaron a Asunción. De un lado los Oficiales Reales teniendo a Irala como cabecilla: Felipe de Cáceres, Francisco de Mendoza, Pedro Dorantes, Garcí Benegas, Alonso de Cabrera y Francisco de Andrade y del otro los leales del Adelantado "alvaristas" encabezados por Melgarejo: Diego de Abreu, Francisco Ortiz de Vergara, Alonso Riquelme de Guzmán, Pedro Estopiñán, Francisco González Paniagua, en su mayoría andaluces. Díaz Melgarejo había sido detenido la misma noche del derrocamiento de Alvar Núñez (24 de Abril de 1544), aunque logró huir a una tumba debajo del altar mayor de la Iglesia del monasterio de Nuestra Señora de la Merced. En ese lugar permaneció escondido por 9 meses con ayudo de los frailes.

En 1547, aprovechando Irala marcha hacia Perú y deja a cargo a Francisco de Mendoza. En 1549, Melgarejo y Abreu fueron junto a Mendoza y lo convencen de llamar a votación para elegir a un gobernante legal debido a que la situación se encontraba ilegítima desde que Cabeza de Vaca había sido depuesto. Mendoza accede y mientras se celebraban los comicios, Melgarejo y Abreu impiden que Mendoza ingrese al lugar de votación y logran persuadir a la gente de elegir a Abreu como gobernador. Abreu da pena de muerte a Mendoza. Irala retorna a Asunción y aprisiona a Melgarejo y Abreu, pero logran escapar en Julio de 1549 y son perseguidos por las autoridades asuncenas. Melgarejo permaneció alrededor de 4 años escondido en los bosques.

En 1553 fue nuevamente apresado en el campamento de Yerekyhaba en lo que actualmente es Alto Paraná, pudo escapar y marchó hacia el este donde fue capturado por los indios tupí que eran antropófagos y tenían planeado comérselo. Logra escapar gracias a una mujer tupí y llega hasta las costas del Atlántico, a San Vicente. En aquel lugar se encontró con pasajeros de la flota de Sanabria que había tenido problemas y había sido auxiliada por los portugueses que los tenían detenidos. Entre los pasajeros, conoce a Elvira de Contreras con quien contrae matrimonio

Melgarejo vive un tiempo en San Vicente donde nacen sus hijos y sin poder volver a Europa, se pone a disposición de Irala y junto a su esposa Elvira, Juan de Salazar y los miembros de la flota de Sanabria retorna a Asunción en 1555. Irala, que lo veía como amenaza, envió a Melgarejo a colonizar la región de La Guayrá ubicada entre el río Paraná y el océano Atlántico. En 1556, luego que Irala falleciese y durante el gobierno de Gonzalo de Mendoza, fundó la Ciudad Real del Guayra, repartiendo las tierras a los asuncenos que lo habían acompañado, realizó un censo y construyó un casa de gobierno el pueblo. Permaneció unos 7 años en Ciudad Real, en 1561 los indios se rebelaron y el pueblo quedó cautivo, por ello Melgarejo pide ayuda a su hermano Francisco que ahora era gobernador y éste manda a Alonso Riquelme con refuerzos para socorrerle. Ortiz de Vergara decidió enviar a Ruy de vuelta a España y entonces toda su familia volvió a Asunción en 1563. Pero como el barco no se había terminado de construir, Melgarejo fue enviado a castigar a los "indios" (indígenas) del Paraná. Al volver de su viaje encuentra a su esposa Elvira con su amante el padre Juan Fernández Carrillo y con su espada los apuñala a ambos. Por este crimen es excomulgado y huye hacia tierras portuguesas del Brasil dejando a sus hijos menores. En 1569 se le encomiendo sofocar las rebeliones de los pobladores de Ciudad Real en contra de Alonso Riquelme. Entonces, a Melgarejo se le levanta la excomunión y marcha a Ciudad Real donde después de controlar la revuelta, derroca a Riquelme y toma su lugar. Como Teniente General del Guairá, Melgarejo fundó la ciudad de Villa Rica del Espíritu Santo el 14 de Mayo de 1570, en un lugar llamado "Cuarahyberá" con 40 hombres y 53 caballos. Destituido su hermano Francisco como gobernador del Paraguay, quedó como gobernador interino Felipe de Cáceres, un viejo enemigo, quien envió a reemplazarlo a Alonso Riquelme. Melgarejo se negó a entregar el poder y convocó a elecciones que lo nombraron Capitán General y Justiciar Mayor del Guairá. Con esto, los que seguían a Riquelme se aliaron a Melgarejo y Riquelme quedó prisionero. En 1572, Cáceres es destituido y Martín Suárez de Toledo, el nuevo gobernador interino llama a Melgarejo para que conduzca a Cáceres como prisionero para ser juzgado en España.

El 7 de julio de 1575, el Adelantado Ortiz de Zárate nombra a Melgarejo Gobernador del Guayrá con los títulos de "Teniente Gobernador Capitán General y Justicia Mayor de la Ciudad Real y de Villa Rica del Espíritu Santo", con facultades para gobernarlas, repartir encomiendas, nombrar lugartenientes y demás amplias atribuciones del caso. Se le concedió con una encomienda de 300 leguas de tierra y 352 "fuegos" (un padre de familia indígena con su mujer e hijos. Como Gobernador del Guayrá, Melgarejo se dedicó a la búsqueda y cateo de las minas de Cuarahyberá. En vez de oro y plata, logró extraer hierro lo que a su juicio fue de gran utilidad para los vecinos. Efectuó un nuevo ataque contra los tupíes, rescatando a un grupo de españoles. Se retiró de la vida pública y hacia 1590 con unos 71 años, Melgarejo se mudó a Santa Fé a la casa de su hija Isabel de Carvajal.

Melgarejo firmó su testamento el 5 de Octubre de 1595, en casa de su hija Isabel. Pidió ubicar sus restos en "la Iglesia del Bienaventurado San Françisco" de Santa Fe, en la sepultura en la que está enterrado Gonzalo Martel de Guzmán, esposo de su hija Isabel. Recomendó que sus armas, arcabuz, espada, daga y celada, se entregarán a su hijo Francisco de Guzmán. Declaró "haber poblado y poblado las dos çiudades Real y Villa Rica del Espíritu Santo, en las provincias del Guairá"; y dispuso que la encomienda de más de 300 leguas que allá poseía, así como solares, estancias y mercedes de su propiedad en dichos parajes, quedaran para el Capitán Manuel de Frías y la esposa de éste, su nieta Leonor de Ortega Martel de Guzmán. También le dejaba al matrimonio Frías-Martel "los bienes, herencias, heredades y possessiones y tributos", de la sucesión de sus padres "que tengo en los Reinos de España", en "la aldea de Salteras", donde han de hallarse esos bienes que Frías, en persona o mediante apoderado debía cobrar. A Hernando Melgarejo, otro de sus hijos, y a las hijas de éste Isabel y Beatriz, les legaba su estancia poblada de Tobatí. Murió en Santa Fé en 1602.

viernes, 14 de octubre de 2011

Alonso de Arellano


Alonso de Arellano fue un explorador español del siglo XVI, que navegó en la flota que trazó la primera ruta práctica para la navegación a las Filipinas. De acuerdo con algunas fuentes, Arellano fue el primer español en divisar el archipiélago de las islas Filipinas, tras separarse del resto de la flota en el patache San Lucas, pilotado por Lope Martín, poco después de salir del puerto de Navidad. Después de descubrir varias islas en enero de 1565, volvió sobre sus pasos y se dirigió a Acapulco; fue así el primero en recorrer lo que luego se llamaría la "ruta de Urdaneta", en honor a Andrés de Urdaneta, otro capitán de la misma flota que la recorrería poco después. La superioridad de las cartas y la documentación de Urdaneta le aseguró el crédito, pese a la prioridad histórica de Arellano.

Nada se sabe de su lugar y fecha de nacimiento, probablemente era riojano, sólo se empieza a saber de él, al ser nombrado capitán del patache San Lucas, en la expedición que al mando de don Miguel López de Legazpi, zarpa del puerto de Navidad el día veintiuno de noviembre del año de 1564, llevando como Piloto Mayor de ella a Fray Andrés Ochoa de Urdaneta, para la colonización del archipiélago de las islas Filipinas, que fueron bautizadas por don Miguel, como Virreinato de Nueva Castilla.

La expedición estaba formada por cuatro velas; San Pedro, de 500 toneladas; San Pablo, de 400; San Juan, un patache más grande de 80 y el San Lucas, que era más pequeño y de 40 toneladas, pero según el número mencionado por Urdaneta nos falta una, pero es que esta era la fragata que estaba trincada en la popa del San Pedro, como nave ligera y que aprovechando su vela latina y sus remos, podía servir de enlace entre los diferentes buques, así como el poder acercarse a tierra con mayor facilidad dado su menor calado; esta escuadra zarpo del puerto de La Navidad en la medianoche del día veintiuno de noviembre del año de 1564.

A los diez días de zarpar, ya en pleno océano, el pequeño patache San Lucas al mando de don Alonso de Arellano y pilotado por el mulato Lope Martín natural de Ayamonte, era el buque encargado de ir y venir para controlar a todos los componentes de que no se desviaran de la ruta de la capitana, por lo que Legazpi le había ya llamado la atención de que no se separase más de media legua de la formación, pero le contesto don Alonso, que ‹ de la forma en se le obligaba a navegar el buque encapillaba mucha agua ›, por ello se fue alejando, pero al ser la nave más veloz nada se puedo hacer, al anochecer ya se encontraba como a unas dos leguas de distancia y en la mañana siguiente ya había desaparecido de la vista.

Fueron muy listos y quisieron robar la gloria al verdadero descubridor de la « Vuelta de Poniente », ya que regresaron antes que Fray Andrés de Urdaneta y aprovecharon para escribir una carta al Rey, la cual se conserva, su título es: « Relación de su navegación desde el puerto de Navidad que salió con la armada que iba al descubrimiento de las islas de poniente, de la cual se separó en la noche del 1.º de diciembre de 1564, y sin haberla vuelto á ver regresó á dicho puerto, después de muchos trabajos, en 9 de agosto de 1565=B.M. » Legajo 2.º de papeles tocantes á las islas del maluco y Filipinas, años 1564 á 1608.

En ella se dice: « En la Relación muy singular y circunstanciada hecha por don Alfonso (aquí hay una diferencia de nombre con la relación de Urdaneta, no se a que es debida) de Arellano, capitán del patache San Lucas, véanse por ejemplo, las líneas preliminares a la descripción del regreso: . . . hablé al Piloto y le dixe; que ya veía en la parte que estavamos, que era fuera de todas las islas: el me dixo, que lo que a mi me paresciese y mas en servicio de S. M. fuese, se hiciese; yo le dixe, que mirase bien lo que deviamos hacer en esta navegación, y que procurase tomar derrota y camino que fuese en servicio de Dios y de S. M. y del salvamiento de todos; y ansi estando pensando lo que haría, tomando la carta en las manos tanteándolo muy bien, y visto los inconvenientes desta navegación me dixo, que lo mejor dello era dar buelta a la Nueva España, pues venia el verano y metidos en el altura por la parte del Norte nos quadrarian los tiempos y harian nuestra navegación, y que ansi era mejor que no ir en poder de Isleños o de Portugueses, como las demás Armadas han hecho que a esta tierra han venido; e yo entendiendo esto, le dixe, que mi parecer era aquel, que más queria morir en la mar en servicio de S. M., que no perecer entre esta gente, y que pues el intento de S. M. era descubrir esta buelta, y nosotros no podiamos topar el Armada, que mi determinación era acavar este viaje o morir. . . . . .»

Pero la mentira sale a flote cuando arriba al puerto de Acapulco el día ocho de octubre del año de 1565, la nao San Pedro con Fray Andrés Ochoa de Urdaneta, en la que sólo regresaban dieciocho hombre con posibilidades de hacer el esfuerzo, ya que el resto o habían sido arrojado a la mar por fallecimiento, o permanecían a bordo pero enfermos sin poder ayudar en la tareas de marinar.

Fray Andrés Ochoa de Urdaneta hace una relación del histórico viaje, pero como se podrá apreciar, más lacónicamente es imposible, aparte de con una sencillez que casi es imposible describir, por la grandeza de lo que había descubierto, dice así:

«De la vuelta de Cebú para Nueva España, lo que hay que decir es que partimos desde donde quedaron los nuestros en primero de junio de 1565, y en 18 de septiembre vimos la primera tierra en la costa de la Nueva España, que fue una isla que se dice San Salvador, que está en 34 grados menos un sesmo, y a primero de octubre llegamos enfrente del puerto de La Navidad; y no queriendo entrar en él, pasamos al puerto de Acapulco por ser muy mejor puerto que este otro y estar más cerca de México que no el puerto de La Navidad con más de 45 leguas.

Pasamos mucho trabajo a la vuelta, con tiempo contrarios y enfermedades. Murieron veintiséis hombres hasta surgir en el puerto, y después de llegados a él otros cuatro, y más un indio de la islas de los Ladrones, que envió el General con otros tres indios que envió de la isla de Cebú. Vino por capitán de la nao Felipe de Salcedo, nieto del General, el cual se hubo cuerdamente en su cargo. No trato de cómo se apartó de nuestra compañía a la ida don Alonso de Arellano con el navío San Lucas, porque él mismo ha dado relación de lo que le sucedió en aquel viaje »

Además en documentos se asegura tanto por Arellano como por su piloto Lope Martín, que habían llegado a la isla de Mindanao a fines de enero de 1565, insistiendo en que estuvieron un tiempo buscando a la Armada pero que no la hallaron, por lo que se vieron obligados a partir con rumbo a Nueva España, que el viaje de regreso lo comenzaron el día veintidós de abril y que el día nueve de agosto llegaron al puerto de La Navidad.

Pero además en el transcurso de esta aventura, ocurrieron cosas que se describen que empañan de ser cierta el espectacular brillo de su efectividad, pues en un momento dado y porque dos hombres habían desobedecido, los arrojo vivos a la mar. Pero al presentar los cargos Legázpi de toda esta maraña de mentiras, solo se consiguió que la Real Audiencia, culpara de todo ello a Lope Martín quién al parecer estuvo preso, mientras que Arellano y por sus influencias se fue retrasando el juicio (1), quedando en plena libertad, aunque Lope de Martín, consiguió pasar a la historia como una de las peores personas que han existido, pues en algún escrito se le tacha de ‹ monstruo del ser humano ›, por sus crímenes cometidos en una expedición posterior.

A pesar de que la orden del Rey era tenerlo preso y enviarlo con cadenas a las islas Filipinas, para que don Miguel hiciera lo que creyese conveniente con su subordinado y desertor, sus amistades fueron retrasando el viaje, quedando en media libertad en el virreinato de Nueva España, ya que ni podía regresar a la Península y menos aún volver como había ordenado el Rey al archipiélago filipino.

Sólo se le envió a las islas, al saber del fallecimiento de don Miguel López de Legázpi en el año de 1577, pero al arribar los que habían ido con don Miguel y conocedores de su traición no se lo hicieron pasar nada bien. Comprobado que allí no tenía nada que hacer regresó de nuevo a Nueva España en el año de 1579 totalmente desacreditado, así que se refugió entre la población y falleció un tiempo después.

No se sabe la fecha exacta ni en realidad donde, pero es patente que de Nueva España no salió.

(1) Al parecer la familia Arellano, se estableció muy pronto en Nueva España, eran oriundos de reino de Navarra, pero siglos antes se establecieron en la Rioja. De hecho de entre ellos hubo un Virrey de Nueva España, lo que podría ser la causa de la influencia de don Alonso. Más tarde la segunda esposa de Hernán Cortés el conquistador de este virreinato, fue doña Juana Ramírez de Arellano con la que contrajo matrimonio en el año de 1599, que era descendiente de los Arellano como indica su apellido.

(http://blog.todoavante.es/?p=1582)

martes, 4 de octubre de 2011

Antonio de Córdova y Lasso de la Vega




Antonio de Córdova y Lasso de la Vega (Sevilla, 1740, 1811). Marino y científico español. Empezó su servicio en la Armada en el Mediterráneo contra los piratas berberiscos. Estuvo después en La Habana cuando el sitio inglés, donde fue hecho prisionero. Durante su cautiverio en Londres mantuvo su actividad científica e investigadora. Liberado, se reincorporó a la Armada en 1763. Estuvo destinado en El Callao (Perú) entre 1765 y 1772. Ya como Teniente de Navío (1774) navegó en la escuadra del Marqués de Tilly al Río de la Plata (Argentina). Entre 1785 y 1786 realizó un viaje para reconocer la Patagonia y el Estrecho de Magallanes a bordo de la fragata Santa María de la Cabeza. En 1788-1789 organizó otra expedición, para perfeccionar la anterior, con Fernando de Miera a bordo de las naves Santa Casilda y Santa Eulalia. En esta expedición participaron como tenientes Cosme de Churruca y Ciriaco Ceballos Neto.

Vuelto a España, alcanzó el grado de teniente general en 1802, pero en seguida se retiró a Sevilla por enfermedad, donde murió. Describió el platino como nuevo elemento.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Juan Fernández




Juan Fernández (n. Cartagena, España; c.1528/1530 - f. Santiago de Chile; 1599), marino español, descubridor del archipiélago de Juan Fernández. Junto a Hernando de Lamero y Juan Jufré, fueron los marinos que concernieron al Reyno de Chile.

Fue capitán y piloto mayor. Bordeó las costas occidentales de América del Sur. Descubrió las islas de San Félix y San Ambrosio y el archipiélago de Juan Fernández entre 1563 y 1574. Navegando más alejado de la costa encontró una nueva ruta marítima que evitaba la corriente de Humboldt (1583), con lo cual se acortaban los tiempos de viaje de la ruta norte-sur entre El Callao (Perú) y Valparaíso (Chile), siendo el tiempo total del trayecto 30 días en vez de seis meses. En 1564, después de más de tres lustros de experiencia en la Callao-Valparaíso-Callao, logró destacarse al alcanzar el récord ya mencionado, aparte de haber avistado el archipiélago que luego lo inmortalizaría, el 22 de noviembre del mencionado año, desde una distancia de 10 millas marinas y en circunstancias que servía como maestre del navío "Nuestra Señora de los Remedios".

El probable viaje de Juan Jufré y Juan Fernández a la Oceanía, ocasión en la cual habrían descubierto Nueva Zelanda para España a fines de 1576, se basa también en un documento que presentó a Felipe III el licenciado Juan Luis de Arias, alrededor del año 1615.
En cuanto a las referencias de las mencionadas tierras descubiertas por Juan Fernández, se hace saber que de acuerdo al relato existente se trataba de un suelo montañoso, fértil y poblado por gente blanca (Nueva Zelanda y los Maorí), de ríos caudalosos y que contaban con todos los frutos necesarios para subsistir. Historiadores extranjeros de conocido prestigio, como Alexander Dalrymple y Burney1 entre otros, indican que «Juan Fernández fue el descubridor de Nueva Zelanda y distintos europeos creen que incluso visitó Australia», basándose en el documento de Arias y las descripciones del terreno y de los ríos, aparte que indican el año de 1576 como fecha de la expedición,1 lo cual es coincidente. Sin embargo, gracias al historiador José Toribio Medina1 se tuvo un conocimiento más cabal sobre el grado de certeza de esta épica expedición y fue así como llegó a tener en sus manos una carta de Rodrigo de Quiroga, Gobernador de Chile entre los años 1573 y 1580, dirigida a SMC. el Rey, en la cual le refiere el viaje de Juan Fernández a Nueva Zelanda y Australia, la cual a la fecha no ha sido hallada en los depósitos del Archivo Nacional, no obstante son numerosos y coincidentes los otros antecedentes que configuran como cierta la posibilidad señalada, la cual no tuvo mayor realce en sus días, ante la obstinación del virrey del Perú de no haber facilitado su ejecución.

En una nota a pie de página del capítulo titulado Descripción séptima: La isla de Charles y el Rey Perro, perteneciente a su libro Las Encantadas3 (1854), el escritor Herman Melville escribió: Los españoles americanos han tenido el hábito, por largo tiempo, de hacer regalos a individuos meritorios. El piloto Juan Fernández obtuvo una escritura de la isla con su mismo nombre, y por unos años residió allí antes de que llegase Selkirk. Se supone, sin embargo, que finalmente se deprimió en su propiedad principesca, pues tras un tiempo retornó al continente y, según se cuenta, llegó a ser un barbero muy charlatán en la ciudad de Lima.
No se debe confundir con su homónimo, el también capitán Juan Fernández, marino español e igualmente destacado en el sur de Chile, quien en 1620 fue el primer europeo en tomar contacto con el Lago Nahuel Huapi en la actual Argentina.

martes, 23 de agosto de 2011

Felipe González Ahedo


Felipe González Ahedo, también llamado Felipe González de Ahedo o Felipe González Haedo (Santoña, Cantabria, 1714 - Cádiz, 1802), fue un oficial de la Armada y cartógrafo español. Participó en la campaña de Nápoles y en la Guerra de la Oreja de Jenkins, en la que se distinguió por su valor en la Batalla de Cartagena de Indias. Es principalmente conocido por ser el primero en cartografiar la isla de Pascua y por tomar posesión de la misma en nombre del Rey de España Carlos III y rebautizarla como isla de San Carlos en honor del monarca. Este fue el segundo contacto documentado de los europeos con los nativos de la isla de Pascua, tras el primer avistamiento en 1722 por parte del marino holandés Jakob Roggeveen. Posteriormente tomó parte en diversas acciones de combate contra Inglaterra durante la Guerra de Independencia Estadounidense y capitaneó varias naves corsarias. Acabó sus días en Cádiz, tras alcanzar el cargo de Jefe de Escuadra.

Felipe González Ahedo fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa María la Real de la villa de Santoña el 13 de mayo de 1714. Hijo de José González de Haedo y María Pérez, ambos nacidos en Santoña, de ascendencia hidalga, y casados en Santoña en 1709. Su padre José, Teniente de Navío de Alto Bordo de la Armada fue Regidor en 1724 y Alcalde de Justicia ordinaria en 1739. Sus abuelos fueron José González Delgado y María de Haedo Pumarejo, por parte paterna, y Francisco Pérez del Camino y Manuela de Haedo por parte materna, todos ellos nacidos en Santoña. Felipe tuvo al menos otros dos hermanos, Antonio y Nicolás González Ahedo, ambos oficiales de la Armada. Posteriormente, en Cádiz, se casó con su sobrina María Sarroa González, con quien tuvo tres hijos: María Luisa, José y Manuel. Los dos varones siguieron los pasos de su padre e ingresaron en la Armada Española, mientras que su hija acabó casándose con otro oficial de la Armada, consolidando totalmente la tradición marinera de la familia. Con tan sólo 13 años comienza su servicio en la Armada, ejerciendo de ayudante de Piloto en la urca San Bernardo, capitaneada por su padre que en aquel entonces ostentaba el rango de Teniente de Fragata, en 1727. A bordo de la San Bernardo realizó un corto viaje, tocando los puertos de Santander, Pasajes y La Coruña.

Por fin, en 1728, embarcado en el San Francisco Javier parte rumbo a La Habana, en el que sería su primer gran viaje, aunque ese mismo año regresa a España. En 1729 parte hacia Cádiz embarcado en el navío Santiago. En 1730 parte en un trayecto que duraría 2 años hacia Cartagena de Indias a bordo de la fragata Aránzazu. Finalmente regresa a Cádiz a bordo del navío Constante, tras varios viajes a través del Caribe. En 1732 es destinado al navío San Isidro que viajaría de Cádiz a Ferrol quedando en esta ciudad gallega desembarcado. El 23 de marzo de 1733 es ascendido a segundo Piloto y en el mes de mayo del mismo año se le destina al paquebote San Diego, que haría la campaña de Nápoles para regresar en 1734 a Cádiz, tras haber participado en diversas misiones de combate. Dada la gran experiencia acumulada, a pesar de su juventud, el 24 de julio de ese mismo año asciende a primer Piloto y es destinado al paquebote Marte, donde toma parte en varias misiones de escolta hasta que en agosto de 1735 regresa nuevamente a Cádiz. En 1736 viaja a Veracruz embarcado en el navío Incendio, y en 1737 regresa a España integrado en la flota de Manuel López Pintado, Marqués de Torre Blanca. En abril de 1738, a bordo del navío Europa y a las órdenes de Benito Antonio Espínola parte rumbo a Puerto Rico, donde es transbordado, en junio de ese mismo año al navío San Juan, capitaneado por el comandante José Herrera, recalando en los puertos de Ocoa y Veracruz. Desde Veracruz parte, a bordo de la fragata San Jorge rumbo a La Habana. Finalmente, con una enorme experiencia en navegación y en guerra naval, en septiembre de 1738 se le envía a bordo del navío Dragón a Cartagena de Indias, para participar en su defensa ante los ataques ingleses durante la inminente Guerra de la Oreja de Jenkins.

En octubre de 1739 Inglaterra declara la guerra a España tras un incidente entre un guardacostas español y un contrabandista inglés, en el que el capitán español, Julio León Fandiño cercenó una oreja al capitán inglés Robert Jenkins. Este incidente, poco significativo en sí mismo, supuso una excusa para que Inglaterra tratase de arrebatar a España sus posesiones americanas, para hacerse así con el monopolio del comercio entre Europa y América. El mando de las operaciones navales inglesas se asignó al Almirante Sir Edward Vernon, que en noviembre de 1739 atacó y saqueó la plaza española de Portobelo. En 1741 Vernon partió de Jamaica al mando de una flota de 186 naves y 27.600 hombres con la intención de tomar al asalto el principal puerto comercial español en el Virreinato de Nueva Granada, Cartagena de Indias, que estaba en aquel momento defendida por tan solo 3.000 soldados y marinos españoles, 600 arqueros indios y 6 buques. Tras hundirse los 6 buques por orden de Lezo para bloquear las entradas al puerto, los marinos fueron destinados a posiciones terrestres. A González de Ahedo se le asignó el mando del fuerte de San Pedro, participando de forma heróica en el rechazo del asalto inglés al castillo de San Lázaro. El 23 de marzo Ahedo es ascendido a Alférez de Navío por el valor demostrado en esta acción de guerra.

La batalla duró del 13 de marzo al 23 de mayo de 1741, periodo durante el cual ambos contendientes tuvieron que soportar unas durísimas condiciones de vida, incluyendo una epidemia de fiebre amarilla. Tras todo tipo de enfrentamientos, entre los que se cuentan asaltos nocturnos a la bayoneta por parte de los españoles, y ante la debacle de las tropas inglesas, el Almirante Vernon ordena la retirada habiendo perdido 50 barcos y unos 10.000 hombres. Los españoles por su parte perdieron unos 800 hombres. La Batalla de Cartagena de Indias supuso, junto con la de la Contraarmada en 1589, la peor derrota de la historia de la Royal Navy.

A finales de la década de 1760, las distintas noticias acerca de los derroteros de naves extranjeras a través de zonas de dominio español como el estrecho de Magallanes, los avistamientos de piratas y contrabandistas así como la recalada por motivos de urgencia en las costas del Perú del buque francés Saint-Jean Baptiste provocaron muchas preocupaciónes al entonces virrey del Perú, Manuel de Amat y Juniet. Esto lo llevó a organizar una expedición de exploración y reconocimiento con dos objetivos principales: Tratar de encontrar y reconocer las islas de Davis o David y de Luján, así como la de Madre de Dios por una parte, y por otra, comprobar si había asentamientos o tropas extranjeras en las zonas del sur de Chile o en cualquiera de las islas antes mencionadas. La expedición, al mando de González Ahedo partió de El Callao el 10 de octubre de 1770 y estaba compuesta por el navío San Lorenzo, capitaneado por el propio González Ahedo, y por la fragata Santa Rosalía, capitaneada por Antonio Domonte. Ambos barcos sumaban una tripulación de más de 500 hombres. Según los datos de navegación, tras superar los 280º del meridiano de Tenerife (96º de longitud oeste de Greenwich) continuaron el viaje manteniéndose en los 27º de latitud sur.1 Finalmente, llegaron a la isla de Pascua, que ellos identificaron erróneamente con la isla de Davis, el 15 de noviembre de 1770. Aunque los españoles no lo sabían, esta era la segunda vez que un europeo había visto la Isla de Pascua, ya que como posteriormente averiguaron, había sido encontrada de forma fortuita por el holandés Jakob Roggeveen 48 años antes. Durante los cinco días posteriores, circunnavegaron la isla con dos lanchas, investigando y cartografiando a fondo la costa, así como dando nombres españoles a los accidentes geográficos más relevantes. De todos aquellos nombres, el único que se conserva en las cartas de navegación actuales es el de Punta Rosalía, nombrada como uno de los barcos de la expedición. Se trazaron los planos de la isla, siendo éstos los primeros que se hacían de Pascua, y apareciendo en ellos los primeros dibujos de los moáis. Posteriormente, estos planos serían utilizados por otros exploradores europeos que visitaron la isla, como James Cook (en 1774) o Jean-François de La Pérouse (en 1786). También se adentraron en la isla, estableciendo una relación cordial con sus habitantes y estudiando el terreno, los cultivos, la fauna y las costumbres de los nativos. Finalmente, el 20 de noviembre de 1770, tras el levantamiento del acta correspondiente por parte del contador del navío, Antonio Romero, acordaron con los jefes locales la anexión de la isla a la Corona Española y la bautizaron como isla de San Carlos en honor al entonces rey de España, Carlos III. Se llevó a cabo la correspondiente ceremonia en la parte noreste de la isla donde se izaron tres cruces de madera en la parte superior de tres pequeñas colinas en el volcán Poike. Tras esto abandonaron la isla y partieron en búsqueda de las supuestas islas indicadas por algunas cartas marinas al oeste de Pascua. Al no encontrar nada en esa zona del Pacífico decidieron poner de nuevo rumbo a Chile. Tras arribar a Chiloé, Ahedo fue informado por el gobernador de la región, Carlos Berenguer, que el sur de Chile ya había sido reconocido y no se habían encontrado indicios de presencia de colonos o tropas extranjeros, por lo que Ahedo dió la orden de regresar a El Callao desviándose hacia el oeste y divisando de nuevo la isla de Pascua. Finalmente arribaron al Perú el 29 de marzo de 1771, donde informaron de la isla como en gran parte sin cultivar, y con una costa bordeada con enormes estatuas de piedra. Según los cálculos de los pilotos, la expedición había recorrido en total 4.177 leguas es decir, unos 23.400 kilómetros.


viernes, 29 de julio de 2011

García Jofre de Loaísa




Fray Francisco Jose García Jofre de Loaísa o García Jofré de Loayza (* 1490 -1526) fue un marino español, descubridor del Cabo de Hornos.[cita requerida] Descendiente de Guido Jofre quien lo fue de Godofedro de boullon primer rey de Jerusalem.

Las informaciones proporcionadas por Juan Sebastián Elcano sobre el estrecho de Magallanes, movieron al rey Carlos V a organizar una nueva flotilla, ahora al mando de fray García Jofré de Loayza. Éste entró en el estrecho de Magallanes el 8 de abril de 1526. Una de sus embarcaciones, la San Lesmes, llegó hasta el grado 55 arrastrada por un temporal y al regreso comunicó su llegada "hasta el acabamiento de tierras", anunciando, de este modo el descubrimiento del Cabo de Hornos.

La noticia del descubrimiento del "Paso", que llegó a Sevilla a bordo de la "Victoria", la sobreviviente de la expedición de Magallanes, se desparramó por España como un reguero de pólvora. Carlos V, apremiado económicamente por sus empresas bélicas, auspició una nueva y rápida expedición con rumbo a las Molucas, haciendo caso omiso a las protestas de Portugal que alegaba derechos conforme a la demarcación alejandrina. Así, se organizó la expedición de Fray José de Loayza, comendador de Malta. Siete naves fueron equipadas en La Coruña. Como segundo jefe de esta armada fue designado Sebastián Elcano y su oficialidad estaba integrada por los pilotos que habían regresado entre los 18 de la Victoria. Un lustro después se hacía a la mar esta escuadra en demanda del Estrecho.

El 14 de enero de 1526, cuatro de las naves embocaron el "Paso"; las otras tres lo confundieron con el estuario del Río Gallegos. Encallaron, pero lograron zafar con la alta marea. Una tempestad hizo naufragar a la nave comandada por Elcano. De inmediato, un fuerte ventarrón empujó fuera del Estrecho a las naves salvadas. Dos regresaron a España. El 24 de enero, García Jofré de Loayza logró entrar en el canal con tres de las naves; una de ellas, la San Lesmes mandada por Francisco de Hoces, impulsada por los violentos vientos, fue obligada a salir del Estrecho y es llevada a contornear la costa de Tierra del Fuego hasta llegar a la latitud 55° sur. Al reunirse luego con el resto de la escuadrilla, informó haber alcanzado allí donde hay acabamiento de Tierra". ¡Un nuevo paso hacia el Pacífico al sur de Tierra del Fuego! (se le nominará "Pasaje Drake"). La nave capitana llegó exhausta a las Molucas. Durante su travesía murieron Loayza y Sebastián Elcano. Otra nave recaló en México y la última tuvo dificultades con los portugueses. De toda la tripulación, el primero que llegó de regreso a España fue una marinero llamado Urdaneta. ¡Habían pasado doce años desde la partida

La Expedición de García Jofre de Loaísa fue una expedición marítima española (1525 - 1526) dirigida por García Jofre de Loaísa con objeto de tomar y colonizar las islas Molucas, ricas en especiería, cuya propiedad era disputada por las coronas de Castilla y Portugal.1

La expedición, formada por una flota de siete naves y 450 hombres, se hizo a la mar en La Coruña el 24 de julio de 1525. Figuraban en ella dos de los más insignes marinos españoles: Juan Sebastián Elcano, que perdió la vida en la expedición, y el jovencísimo Andrés de Urdaneta.

Realizaron numerosos descubrimientos geográficos y marítimos, pero su travesía fue una sucesión de desastres, calamidades y deserciones. Durante el viaje murieron, entre otros, el capitán Loaísa y Elcano. Tres de las naves no llegaron a cruzar el Estrecho de Magallanes y sólo una, la Santa María de la Victoria, alcanzó a las Molucas, donde la tripulación tuvo que enfrentarse con los portugueses durante casi un año. Tras sufrir vicisitudes innúmeras a lo largo de un durísimo y amargo viaje, sólo 24 hombres de esta nao regresaron a España.

miércoles, 27 de julio de 2011

Francisco de Hoces



Francisco de Hoces fue un marino español que en el año 1525 formó parte de la expedición de García Jofre de Loaísa al mando de la carabela San Lesmes. El objetivo de esta expedición marítima era tomar y colonizar las islas Molucas (situadas en la actual Indonesia), ricas en especias, cuya propiedad era disputada en ese momento por las coronas de Castilla y Portugal.

Estando en el estrecho de Magallanes, Hoces se encontró con un temporal cuando trataba de cruzarlo, lo que le obligó a viajar hasta los 55º de latitud sur, convirtiéndose en el primero en descubrir el paso al sur del Cabo de Hornos, en el extremo meridional del continente. Se anticipó en más de medio siglo al pirata inglés Francis Drake, y es por ello que en España y en parte de Hispanoamérica se llama Mar de Hoces al denominado Pasaje de Drake por los anglosajones.

Hoces es relevado al mando de la carabela San Lesmes por Diego Alonso de Solís debido a una enfermedad. Al año siguiente, en 1526, la carabela se vuelve a perder debido a un temporal y desde entonces no se tuvo noticia alguna de la tripulación, aunque según hipótesis recientes, podía haber llegado hasta Nueva Zelanda y el sur de Australia, lugar donde finalmente naufragaría. Esto demostraría que los tripulantes de la carabela San Lesmes fueron los primeros en ver esos territorios.

lunes, 25 de julio de 2011

Álvaro de Mendaña



Álvaro de Mendaña y Neira o Neyra (Congosto, comarca de El Bierzo, provincia de León, actual comunidad autónoma de Castilla y León, 1541 – Isla de Santa Cruz (Islas Salomón), octubre de 1595) fue un navegante español que llevó a cabo dos expediciones al Pacífico descubriendo las islas Salomón y las Islas Marquesas.

Se saben muchas cosas de los primeros años de su vida. Embarcó hacia el Perú con el nombre de Álvaro Rodríguez y Neira y en ocasiones se lo denomina Mendaña y Castro. En sus tiempos se lo identificaba como gallego, posiblemente de Neira. Según la investigación documental posterior, era de Congosto, en la comarca de El Bierzo. Su padre, Rodríguez, era de la familia Mendaña, y su madre, Ysabel de Neira, de la de Castro, hermana de Lope García de Castro. Mendaña acompañó a su tío Lope en 1567 cuando éste fue nombrado presidente de la Real Audiencia de Lima.

Los españoles supieron de boca de los incas la leyenda que decía que hacia el oeste se encontraban unas islas llenas de oro. Inmediatamente se compararon estas islas con la Tierra de Ofir, donde estaban las minas de oro del rey Salomón. Como el cargo de virrey del Perú se hallaba vacante, el presidente de la Audiencia, Lope García de Castro, ejercía las funciones de virrey y encargó la dirección de la expedición a su sobrino Mendaña, en contra de las aspiraciones de Pedro Sarmiento de Gamboa, que reivindicaba la iniciativa de la expedición.

Las naves de la expedición eran Los Reyes y Todos los Santos, de 300 y 200 toneladas, respectivamente. Los capitanes eran Pedro Sarmiento de Gamboa y Pedro de Ortega y el piloto mayor Hernán Gallego. La tripulación constaba de unos 150 hombres, incluidos marineros, soldados, cuatro frailes franciscanos y una veintena de esclavos. El objetivo de la expedición era buscar la supuesta Terra Australis Incognita, explorar sus recursos y estudiar las posibilidades de colonización. Mendaña llevaba la orden de fundar un establecimiento.

Las naves de la expedición eran Los Reyes y Todos los Santos, de 300 y 200 toneladas, respectivamente. Los capitanes eran Pedro Sarmiento de Gamboa y Pedro de Ortega y el piloto mayor Hernán Gallego. La tripulación constaba de unos 150 hombres, incluidos marineros, soldados, cuatro frailes franciscanos y una veintena de esclavos. El objetivo de la expedición era buscar la supuesta Terra Australis Incognita, explorar sus recursos y estudiar las posibilidades de colonización. Mendaña llevaba la orden de fundar un establecimiento.

La expedición partió de El Callao, el puerto de Lima, el 20 de noviembre de 1567. Después de pasar el 15 de enero de 1568 por delante de la isla de Jesús (Nui), en las islas Tuvalu, llegó sin escalas a la primera de las islas Salomón, Santa Isabel, el 7 de febrero, en donde una parte de la expedición construyó un bergantín y otra parte exploró las islas cercanas: Ramos, La Galera, Buena Vista, Flores, San Dunas, San Germán, Guadalupe, Guadalcanal , San Jorge, San Nicolás, Arrecifes y San Marcos, llegando el 25 de mayo de retorno a Santa Isabel. El mar entre el Perú y la isla Nui fue bautizado como golfo de la Concepción y golfo de la Candelaria. Durante seis meses permanecieron en la isla de Santa Isabel, Guadalcanal y San Cristóbal (Makira) y exploraron una veintena de islas. Aunque no encontraron oro, el nombre de islas Salomón ya había hecho fortuna. El viaje de vuelta lo hicieron por la ruta utilizada por el Galeón de Manila hasta Acapulco, pasando por la isla de San Francisco (isla Wake).

Ruta del primer viaje

El Callao, puerto de Lima, 20 de noviembre de 1567

Isla de Jesús (hoy Nui, en Tuvalu), 15 de enero de 1568

Islas Salomón:

Baxos de la Candalaria (Ontong Java), 1 de febrero

Santa Ysabel, del 7 de febrero al 17 de agosto

Isla de Ramos (Malaita), San Jorge (al sur de Isabel), las islas Florecida, Galera, Buenavista, San Dimas, y Guadalupe (grupo de islas Florida o Nggela Sule), Guadalcanal, Sesarga (Savo), islas San Nicolás, San Jerónimo y Arrecifes (grupo Nueva Georgia), San Marcos (Choiseul), San Cristóbal (Makira), Treguada (Ulawa), Tres Marías (Olu Malua), San Juan (Uki Ni Masi), San Urbán (Rennell), Santa Catalina, Santa Ana.

Baxos de San Bartolomé (atolón Maloelap, islas Marshall)

Isla de San Francisco (hoy islas Wake)

El Callao, 22 de julio de 1569.

Durante veinticinco años Mendaña intentó hacer un segundo viaje para colonizar las islas Salomón. Aunque tenía la aprobación del rey, se encontró con el rechazo de las autoridades coloniales, descontentas con los resultados del primer viaje, y con la de los enemigos de su tío, que había muerto. Fue el nuevo virrey, García Hurtado de Mendoza Marqués de Cañete, quien patrocinó la nueva expedición gracias a la influencia de la mujer de Mendaña, Isabel de Barreto. Se organizó como una expedición privada donde el virrey aportaba los efectivos militares, en tanto que Mendaña convencía a mercaderes y colonos para participar en la aventura. El objetivo era establecer una colonia en las islas Salomón impidiendo que los piratas ingleses encontraran un refugio en el Pacífico desde donde pudieran atacar las Filipinas o la costa americana.

Se embarcaron unas 400 personas, entre las que se encontraban pasajeros con sus mujeres y esclavos dispuestos a fundar una colonia. Acompañaban al general su mujer Isabel de Barreto y tres cuñados. El piloto mayor de la expedición, y capitán de la nave capitana, era el portugués Pedro Fernández de Quirós. Los cuatro barcos eran:

San Gerónimo, nave capitana, galeón de 200 a 300 toneladas. Capitán y piloto mayor: Pedro Fernández de Quirós.

Santa Ysabel, nave almirante, galeón de 200 a 300 toneladas. Capitán: Lope de Vega. Desaparece el 7 de septiembre de 1595.

San Felipe, galeota de 30 a 40 toneladas. Propietario y capitán: Felipe Curzo. Desaparece el 10 de diciembre de 1595.

Santa Catalina, fragata de 30 a 40 toneladas. Propietario y capitán: Alonso de Leyra. Desaparece el 19 de diciembre de 1595.

La segunda expedición partió también del puerto de El Callao y, después de hacer escala en Paita, encontró las islas Marquesas que bautizó en honor al virrey, el Marqués de Cañete. Durante diez días exploró las islas del sur del archipiélago. De nuevo de camino hacia el oeste, pasa por delante de una de las islas Cook y de una de las Tuvalu hasta que llega a las islas de Santa Cruz, archipiélago del sur de las islas Salomón. Al pasar junto a Tinakula, un volcán que se encontraba en actividad, desaparece la Santa Ysabel.

Fundó una colonia en la Islas Santa Cruz pero, enfermo de malaria, pierde el control de la situación. Los soldados cometen crímenes y excesos con los indígenas y se produce un intento de rebelión. El 18 de octubre de 1595 murió Mendaña y se hizo cargo de la expedición su mujer Isabel de Barreto. Al deteriorarse la situación, deciden abandonar la colonia y poner rumbo a las Filipinas. Por el camino se pierden la San Felipe y la Santa Catalina y sólo llega a puerto la San Gerónimo, guiada por Pedro Fernández de Quirós.

Ruta del segundo viaje

Paita, Perú, 16 de junio de 1595

Las Marquesas de Mendoza (islas Marquesas), 21 de julio a 5 de agosto

Magdalena (Fatu Hiva)

Dominica (Hiva Oa)

Santa Cristina (Tahuata)

San Pedro (Moho Tani)

San Bernardo (Pukapuka, islas Cook), 20 de agosto

La Solitaria (Niulakita, Tuvalu), 29 de agosto

Islas Salomón:

Tinakula, volcán en actividad. Desaparece la Santa Ysabel, 7 de septiembre

La Huerta (Tomotu Noi), Recifes (grupo de las islas Swallow), 8 de septiembre

Santa Cruz (hoy Ndende o Nendo en las islas de Santa Cruz), 8 de septiembre a 18 de noviembre. El 18 de octubre muere Mendaña.

Guam, 1 de enero de 1596. Sólo llega la San Gerónimo.

Manila, 11 de febrero.