Hay que recordar lo que fuimos para saber lo que somos

Por desgracia la Historia de nuestro país poco importa a los políticos de turno. Si permitimos esto, terminaremos sin saber qué fue España y dejaremos que el devenir de los sucesos actuales borre nuestra memoria.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Diego Muñoz-Torrero



Diego Muñoz-Torrero y Ramírez Moyano (Cabeza del Buey, Badajoz, 21 de enero de 1761 - San Julián de la Barra, Portugal, 16 de marzo de1829), fue un sacerdote, catedrático y político español. Como diputado se enfrentó a la Inquisición y fue uno de los máximos defensores de la libertad de imprenta.Era hijo de Diego Antonio Muñoz-Torrero, farmacéutico y profesor de latín, con quién estudió hasta su traslado a la Universidad de Salamanca, a los 11 años, para estudiar allí Teología y Filosofía; se ordenó sacerdote y fue nombrado en 1784 catedrático de Filosofía en Salamanca, formando parte de un grupo de profesores y alumnos que emprende una importante renovación de la enseñanza. En 1787 fue nombrado por unanimidad Rector de la Universidad de Salamanca.

Durante su ejercicio como Rector, llevó a cabo varias medidas como la conservación de la colección de Yerbas existente en la Universidad, el incremento de los fondos existentes en la Biblioteca Universitaria, solventar los conflictos existentes entre las Facultades de Medicina y Artes por un lado, y las de Teología y Jurisprudencia por otro, la creación del Colegio de Filosofía. También se preocupó por la reforma de los métodos de enseñanza y por el cambio de planes de estudio, prácticas académicas y libros de textos.

Tras el alzamiento nacional contra José I en 1808, es nombrado miembro de la Junta de Extremadura, y enviado posteriormente a Cádiz como diputado a lasCortes Generales por la región extremeña en la legislatura 1810-1813.Su elección, el 23 de julio de 1810, se realizó en una sesión en la que hubo diversas irregularidades, y fue puesta en tela de juicio y recurrida ante la junta electoral por varios personajes.El 24 de septiembre de 1810, en la jornada inaugural de las Cortes, es el primer diputado en intervenir haciendo varias proposiciones revolucionarias de tipo liberal:
- La soberanía de la nación reside en el pueblo,
-Separación de poderes,
-Abolición de la Inquisición,
-Libertad de prensa,
-Inviolabilidad de los diputados.
Y consiguiendo la aprobación de dos decretos fundamentales:
-Sobre la libertad de imprenta, en contra de la postura del Inquisidor Riesco, con opiniones tales como que la censura previa es el último asidero de la tiranía.
Sobre la soberanía nacional: junto con Manuel Luján, también diputado por Extremadura, Muñoz Torrero presentó un texto de once puntos que recogía detenidamente la iniciativa: la legitimidad de los diputados como representantes de la nación, de sus Cortes, el reconocimiento de Fernando VII como rey, la nulidad de la cesión de la corona en favor de Napoleón, la división de poderes, la inviolabilidad de los diputados y el juramento de la regencia de todas estas declaraciones.

El 2 de marzo de 1811, por 78 votos, fue nombrado presidente de la comisión redactora de la Constitución, junto con Agustín Argüelles y Pérez de Castro, y fue una de las figuras más destacadas en la redacción de esta primera Constitución liberal que tuvo España, aprobada el 19 de marzo de 1812 y llamada por ello "La Pepa".Como anécdota, la bandera de las Cortes, de tafetán con dos fajas rojas y una amarilla intermedia, todas de igual anchura, fue regalo de Muñoz-Torrero, bandera que más tarde fue utilizada por la Milicia Nacional a partir de 1820.

A principios de 1814, tras la batalla de Arapiles y el abandono de José I, Fernando VII firma con Napoleón el tratado de Valençay el 11 de noviembre de 1813, consiguiendo la corona a la que había renunciado en Bayona a cambio de la neutralidad española en las guerras de Francia.A su regreso, en marzo de 1814, y pese a que en el tratado se comprometía al perdón de los afrancesados, en lugar de prestar juramento a la Constitución, Fernando da un golpe de estado con ayuda del General Elío, disuelve las Cortes el 10 de mayo y declara nulas todas las disposiciones tomadas por ellas, persiguiendo y encarcelando a los que participaron en ellas. Por liberal, Muñoz-Torrero fue detenido, y por su condición de sacerdote fue encerrado en el monasterio de San Francisco en Padrón (La Coruña), donde permaneció seis años.

En 1820, el general Riego encabeza una sublevación de las tropas reclutadas para ir a América, que, aunque fracasa, obliga al rey a jurar la Constitución.Muñoz-Torrero es elegido de nuevo diputado por Extremadura, y las Cortes le nombran Presidente de su Diputación permanente, puesto desde el que consigue suprimir la Inquisición de forma definitiva. El Gobierno le nombra obispo de Guadix (pues seguía vigente el derecho de presentación de obispos), pero el Papa no refrenda dicho nombramiento, aparentemente por los informes del ex-inquisidor granadino Verdejo, que era canónigo de Guadix y absolutista acérrimo.

En 1823, los Cien Mil Hijos de San Luis enviados por la Santa Alianza devuelven a Fernando VII sus prerrogativas absolutistas el 1 de octubre, dando comienzo a la Década Ominosa. Muñoz-Torrero huye a Portugal, donde también es perseguido por sus ideas liberales. Hecho prisionero, es encerrado en la Torre de San Julián de la Barra y torturado, permaneciendo hasta su muerte, ocurrida el 16 de marzo de 1829.Su cuerpo fue trasladado a Madrid, al Panteón de Hombres Ilustres y colocado en el mausoleo conjunto, una cripta construida en 1857 bajo una estatua que representa la Libertad, y donde se encuentran los cuerpos de Agustín de Argüelles, José María Calatrava, Juan Álvarez Mendizábal, Diego Muñoz-Torrero, Francisco Martínez de la Rosa y Salustiano Olózaga.

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