Hay que recordar lo que fuimos para saber lo que somos

Por desgracia la Historia de nuestro país poco importa a los políticos de turno. Si permitimos esto, terminaremos sin saber qué fue España y dejaremos que el devenir de los sucesos actuales borre nuestra memoria.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El bombardeo de San Juan de Puerto Rico




El Bombardeo de San Juan o Ataque a San Juan fue un enfrentamiento entre las defensas de San Juan de Puerto Rico y una escuadra estadounidense ocurrido en 1898, durante el transcurso de la Guerra Hispano-Estadounidense en Puerto Rico.


La ciudad estaba defendida por una serie de fortificaciones de los siglos XVI, XVII y XVIII, medianamente reformados en la década de 1880 y reartillados en 1896. Eran: el Castillo de San Cristóbal, el del Morro, el de San Antonio, el de San Fernando, el de Santa Elena, el de San Agustín y el de Santa Teresa. Se disponía de un total de 54 piezas de artillería (de las que sólo se usaron 44 en el ataque) distribuidas en 19 baterías. Además se disponía de 20 cañones de campaña.
La guarnición, contando al Ejército, a los Regimientos de Voluntarios y otros cuerpos de reserva (como la Guardia Civil), ascendía a unos 18.000 hombres.

El 12 de mayo de 1898 se presentó ante San Juan (Puerto Rico) una escuadra estadounidense formada por dos acorazados, el Iowa (12.647 ton.) y el Indiana (10.288 ton.), un crucero acorazado, el New York (8.200 ton), dos monitores, el Terror (3.990 ton.) y el Amphitrite, dos cruceros, el Detroit y el Montgomery, y un remolcador, el Wonpatuk (que no llegó a participar), con una fuerza total de 164 cañones. La flota, comandada por el almirante William Thomas Sampson, tenía por objetivo interceptar la escuadra que Pascual Cervera traía desde la Península.
El Iowa efectuó el primer disparo y el Castillo de San Cristóbal fue el primero en responder.
Tras 2 horas y 19 minutos de intensos disparos, la flota estadounidense se retiró.
Los barcos estadounidenses dispararon un total de 1.360 proyectiles de los cuales el 80 % no estallaron por estar defectuosos o por estar mal preparados; el 20 % se quedaron cortos y cayeron en el mar, el 60 % fueron largos y cayeron lejos de las baterías, y sólo el 20 % dieron en las baterías o cerca de ellas. Por ello, aunque el objetivo principal era el Castillo del Morro, muchos disparos cayeron dentro de la ciudad, otros en la bahía, dañando a los barcos atracados (como el Alfonso XIII o el buque de guerra francés Admiral Rigaud, en visita de cortesía).
Las fortificaciones españolas realizaron 441 disparos, alcanzando al Iowa y al New York.

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