Hay que recordar lo que fuimos para saber lo que somos

Por desgracia la Historia de nuestro país poco importa a los políticos de turno. Si permitimos esto, terminaremos sin saber qué fue España y dejaremos que el devenir de los sucesos actuales borre nuestra memoria.

viernes, 28 de enero de 2011

La batalla del Garellano




La batalla del Garellano es un episodio clave de la segunda guerra de Nápoles, y dentro de ésta, de su tercera y última parte, llamada en ocasiones Campaña del Garellano, que comienza a mediados de junio de 1503 con la entrada de un nuevo ejército francés en Italia y termina el 1 de enero de 1504 con su capitulación en Gaeta y la consiguiente firma del tratado de Lyon (31 de marzo de 1504).

La mencionada incursión gala, ordenada por el rey Luis XII, tuvo lugar cuando Gonzalo Fernández de Córdoba (llamado El Gran Capitán), general de los ejércitos españoles en Italia, se disponía a tomar la fortaleza de Gaeta con el fin de desalojar definitivamente al enemigo del Reino de Nápoles. La nueva amenaza le obligó a realizar un repliegue táctico hacia el este del río Garellano, en cuyas cercanías ocupó varias plazas fuertes (San Germano, Montecasino, Roccasecca) con las que articuló un sistema defensivo para frenar el avance de los franceses. Cosa que logró hasta en tres ocasiones, en las que frustró sendos intentos de aquellos de atravesar el río.

A mediados de noviembre de 1503, los ejércitos español y francés (éste al mando de Luis II, marqués de Saluzzo, que acababa de relevar en el puesto al duque de Nemours) se encontraban todavía separados por el río. La situación se había estancado y ambos contendientes ocupaban unas pocas posiciones cerca de la orilla, en terrenos pantanosos, enfangados e insalubres, y sufriendo la lluvia, el frío, las enfermedades, la demora en las pagas y el hambre. Esto último era más acuciante en el bando español, que tenía mayores dificultades para hacer llegar los suministros al frente, mientras que los franceses podían recibirlos desde el mar a través de su plaza fuerte de Gaeta. La situación durante aproximadamente las seis semanas anteriores a la batalla fue la de una guerra de trincheras, con escaramuzas, y a la espera de un inminente final: o bien una retirada o bien un enfrentamiento definitivo.

A pesar de las adversidades Gonzalo de Córdoba estaba decidido a entablar combate en aquella ocasión en vez de retirarse y esperar la llegada del buen tiempo. Se ratificó en su intención tras la llegada de refuerzos desde Nápoles, y especialmente de las tropas de Bartolomeo d'Alviano, ayuda ésta fruto del acuerdo al que llegó Fernando el Católico con los Orsini, y que venía a paliar en parte la inferioridad numérica de los españoles. Sin embargo, el plan que tenía en mente el Gran Capitán comenzaría por hacer creer a Saluzzo que se retiraba, y días antes de la batalla realizó varios desplazamientos de tropas para simular que iniciaba un repliege hacia el Volturno. El marqués relajó entonces la vigilancia, movió soldados hacia retaguardia y permitió a los oficiales descansar en los pueblos vecinos. Incluso concertó una tregua navideña para los días 25 y 26, al término de la cual, los franceses, que ya no esperaban una ofensiva enemiga, seguían sin estar alerta. Cosa que Córdoba aprovecharía para situarse en ciertos puntos clave y lanzar a continuación su ataque por sorpresa.

La idea era cruzar el río mediante tres pontones ensamblados, que ya se estaban fabricando desde hacía varias semanas en el castillo de Mondragone (a unos 12 kilómetros al sur del campamento español de Sessa) bajo la dirección de Juan de Lezcano. Las diversas piezas del puente se trasladarían en mulas hasta el lugar del cruce.

La noche del día 27 el ejército español estaba reunido cerca de Sessa, en un pueblo llamado Cintura (probablemente la actual Borgo Centore, fracción de Cellole), muy próximo al paso tendido con barcas encadenadas y controlado por los franceses, que daba acceso a Traietto (hoy Minturno), en cuyas cercanías se situaba el real francés. Al oeste, siguiendo el trazado de la Vía Apia, también poseían los de Saluzzo Mola (actual Formia), además de la fortificada Gaeta. Al sur, en la desembocadura, la Torre del Garellano. Y al norte se concentraban en Vallefredda (hoy Vallemaio), Castelforte y Suio. Sería cerca de esta última villa, desde la orilla opuesta, a donde se desplazarían los españoles por la noche para armar el puente y pasarlo al amanecer del día siguiente.

Gonzalo de Córdoba planificó una división del ejército en tres ramas. La de Alviano (fundamentalmente caballería) cruzaría en vanguardia rápidamente el Garellano por los pontones para envolver por sorpresa a los franceses por su flanco izquierdo. Le seguiría luego un cuerpo central con el propio Córdoba al frente. Y en Cintura quedarían los hombres de Fernando de Andrade y Diego de Mendoza, para no levantar sospechas y atravesar el puente francés una vez ejecutada con éxito la operación anterior. La madrugada del 27 al 28 salieron de Cintura Alviano y Córdoba, a los que se unió la caravana de Lezcano que partió de Mondragone. Al norte de la última posición francesa cercana a Suio se escogió un tramo fluvial estrecho, de poca profundidad, de orillas firmes y fuera de la vista del enemigo, y en él, antes de amanecer, trabajaron los hombres de Lezcano en el ensamblaje y fijación de los pontones.

Al alba del día 28 de diciembre, los 3.000 hombres de Bartolomeo d'Alviano pasaron súbitamente el recién tendido puente. Le siguió el cuerpo central dividido a su vez en tres partes: Diego García de Paredes y Pedro Navarro al frente de 3.500 rodeleros y arcabuceros; después la caballería pesada (30 jinetes) y ligera (200) de Próspero Colonna; y finalmente el Gran Capitán con 2.000 lansquenetes alemanes.

Las desprevenidas guarniciones francesas de Suio (300 ballesteros normandos) y Castelforte no pudieron detener la inesperada avalancha que se les vino encima y huyeron en desbandada. Vallefredda, defendida por Ivo d'Allegre, cayó con escasa resistencia. Hasta el final del día, e incluso después durante la noche, las tropas españolas se dedicaron a consolidar las posiciones y a hostigar sin descanso a los franceses que escapaban. Córdoba pernoctó en Castelforte.

Por la noche Saluzzo recibió noticias de lo acontecido y convocó un consejo de guerra que resolvió retirarse a Gaeta. Era algo que el marqués ya había pensado hacer organizadamente, pero esta insospechada y repentina pérdida de un sector en teoría tranquilo le halló desprevenido y sin tiempo para planificarla. Se hubo de realizar entonces en las peores condiciones posibles: de noche, deprisa, con un incesante acoso enemigo, durante una fuerte tormenta y sobre barrizales que dificultaban sobremanera (cuando no impedían) la marcha y el traslado de carros y piezas de artillería. Por ello se decidió desmontar las barcas del paso cercano a Traietto para trasladar en ellas varias de las piezas río abajo hasta la desembocadura, y de ahí por mar hasta Gaeta. Sin embargo acabaron hundiéndose por el fuerte oleaje en el Tirreno y algunas fueron capturadas por los españoles.

La mañana del 29 las tropas españolas entraron en el ya abandonado real francés. El Gran Capitán mandó reconstruir en la medida de lo posible la pasarela francesa sobre el Garellano y al tiempo iniciar la persecución de Saluzzo, ordenando a Colonna marchar de inmediato en vanguardia de ella. Para evitar el escape (y posterior atrincheramiento en Gaeta) de los franceses decidió envolverlos. Por ello envió a Alviano por el norte, cubriendo todo el flanco izquierdo galo, para que luego bajara por el oeste hasta Gaeta. El embolsamiento se completaría con la formación del ala izquierda española por parte de Andrada y Mendoza, que esperaban el tendido del improvisado paso para iniciar el avance más cercano a la costa.

Poco antes de llegar a Mola los hombres de Saluzzo se toparon con un obstáculo natural a modo de cuello de botella. Debían atravesar una pequeña pasarela en un estrecho desfiladero (en lo que hoy sería Scauri), que por la reciente crecida del río que salvaba se había hecho sumamente insegura. Pierre Terraill (conocido como el caballero Bayardo), quien ya había sobresalido durante el resto de la campaña, y más recientemente la noche anterior repeliendo desde la retaguardia los acuciantes ataques enemigos, decidió presentar batalla en el lugar con la caballería pesada (los llamados "hombres de armas") de que disponía. A pesar de estar ésta muy menguada en número, acometió con tanto ímpetu a la vanguardia de Colonna que se le enfrentó, que la hizo retroceder atropelladamente hasta topar con la columna de infantería dirigida por Córdoba que marchaba a continuación. Cundió el desconcierto entre las primeras filas de ésta, compuestas por lansquenetes, que quedaron inmóviles sin saber cómo reaccionar. Mediante vehementes arengas y abriéndose paso a caballo entre ellos, el Gran Capitán consiguió organizarlos en un cuadro para hacer frente a la siguiente carga de caballería que lanzó Bayardo. No pudo el francés superar a los piqueros germanos, cuyas formaciones se caracterizaban por su robustez y disciplina, y perdió a la mayoría de sus hombres en el embate.

Hacia la tarde, la llegada al frente de Andrade y Mendoza decantó la victoria hacia el lado español, a la vez que Alviano enfilaba ya el camino hacia Gaeta. Saluzzo se enteró de esto último, y temiendo por ello quedar irremediablemente rodeado, ordenó una retirada general que se convirtió en la práctica en una caótica huida desesperada en la que perecieron o fueron hechos prisioneros cientos de soldados, que además abandonaron gran cantidad de material militar del que se apoderaron luego los españoles. Por el contrario, Bayardo volvió a dar muestra de su arrojo, tenacidad y lealtad luchando con bravura hasta que cayó la noche (cuando ya exhausto acudió a refugiarse a Gaeta) cubriendo así en parte a sus compañeros.

Las tropas españolas recorrieron rápidamente los últimos kilómetros de la persecución, confluyendo en Mola y doblegando allá la débil oposición del genovés Bernardo Adorno, enviado por Saluzzo sólo para ganar algo más de tiempo, y dando así fin a la batalla.

Al día siguiente la ciudadela de Gaeta, donde se refugiaron los últimos supervivientes, ya estaba cercada. Los franceses hicieron una oferta de rendición, que fue aceptada, y el 1 de enero de 1504 Saluzzo y el Gran Capitán firmaron la capitulación. En ella se establecía el intercambio de prisioneros y se permitía la libre salida, por mar o tierra, de las tropas francesas. A tal efecto Gonzalo de Córdoba cedió dos carracas recientemente capturadas al enemigo, en las que viajaron Saluzzo, los altos oficiales, y cuantos otros soldados cupieron en ellas. El resto hubo de hacerlo a pie. Tanto unos como otros sufrieron grandes penalidades en el trayecto. De entre los primeros gran cantidad murieron a bordo a causa de la malaria contraída o las heridas de la campaña. Los segundos vivieron un tortuoso recorrido a lo largo de Italia: fueron atacados por los lugareños en venganza por los saqueos y violencias a los que les habían sometido, y padecieron (o murieron a causa de ellas) el hambre y las enfermedades. Finalmente sólo regresó a casa aproximadamente un tercio del ejército francés.

La victoria del Garellano tuvo importantes repercusiones militares y políticas. Expulsó definitivamente a los franceses con contundencia, y esto, junto a las derrotas sufridas en el Rosellón, hizo que Luis XII desistiera de continuar la guerra con España. A fines de enero su embajador firmaba en Santa Maria de la Mejorada una tregua con los Reyes Católicos. Y el posterior tratado de Lyon con Fernando el Católico daba fin oficialmente a la Segunda Guerra de Italia reconociendo al segundo la posesión del Reino de Nápoles. Con ello mejoraba la situación política de España, que aseguraba su posición en Italia y quedaba junto a Francia (en el norte) como el principal poder en dicha península. Y entre ambos, varios Estados notablemente menos fuertes que ellos.

Esta batalla es la última que dirigió personalmente Gonzalo de Córdoba, pero las tácticas que mostraron en ella las tropas que él mandaba perduraron, junto con el resto de sus concepciones militares, en el ejército español. Los oficiales que sirvieron a sus órdenes en las dos Guerras de Italia recogieron sus enseñanzas y las aplicarían en futuras ocasiones. El movimiento de apertura que ejecutó el Gran Capitán el día 28 en el Garellano se considera una de las maniobras envolventes más logradas de la historia militar. Es un ejemplo preciso de cómo atacar y luego cubrir un solo flanco del enemigo, muy similar a la táctica que emplearía Erwin Rommel en la batalla de Gazala (21 de junio de 1942). Además, Córdoba no sacrificó los demás sectores para conseguir la superioridad numérica en el punto de ataque, ya que también desplegó hombres en el ala izquierda para solucionar este problema.

jueves, 13 de enero de 2011

Fernando Primo de Ribera y Orbaneja



Fernando Primo de Rivera y Orbaneja (Jerez de la Frontera, 1879 – Monte Arruit, Marruecos,1921) fue un militar español, hermano del Dictador Miguel Primo de Rivera y Orbaneja y tío del fundador de Falange José Antonio Primo de Rivera.
Ingresó en la Academia de Caballería en 1898, donde se convirtió en un excelente jinete y campeón de esgrima. Completó su formación en la Academia de Caballería francesa de Saumur. Recibió su bautismo de fuego en 1912 en la acción del Zoco de Tarrain con el 2° Escuadrón de Cazadores de Taxdirt y por cuya actuación se le propuso para la cruz del Mérito Militar. Ese mismo año tomó a la carga el poblado de Ulad Garen, acción que el valió el ascenso a Comandante y ser recompensado con la cruz de María Cristina.
En 1920, siendo Teniente Coronel, es destinado al Regimiento de Cazadores de Alcántara Nº 10, como segundo jefe del mismo, y seguía al mando cuando acaeció el Desastre de Annual.
El día 22 de julio de 1921 el Teniente Coronel Primo de Rivera tenía desplegados los cinco escuadrones del regimiento, cuatro de sables y uno de ametralladoras (461 hombres, 22 oficiales y 439 de tropa) detrás de Izumar.
El jefe del Regimiento, el coronel Manella, se hallaba en Annual al mando de la circunscripción desde hacía tres días.
El 23 de julio de 1921, el teniente coronel Primo de Rivera, en cumplimiento de la órdenes recibidas y al frente de su 2° escuadrón, dos secciones del 4° y una del 1° del Regimiento de Alcántara, con un total 192 jinetes, protege la retirada de Chaif hacia Dar Drius.
Durante la retirada el Regimiento Alcántara, carga repetidamente contra los rifeños, sufriendo fuertes perdidas, por su actuación fue propuesto para la Cruz Laureada de San Fernando, que se le concedió póstumamente en 1923.
Ese mismo día, se le dio la orden de proteger la retirada desde Dar Drius a Batel, durante la retirada volvió a realizar valerosas cargas contra los rifeños, que supuso la casi aniquilación de su maltrecho regimiento.
Las cargas realizadas durante el cruce del lecho del río Igan, fueron durísimas, teniendo que realizarlas al final a pie debido a haber perdido ya la mayoría de los caballos.
Unos meses después, en el lecho del río Igan se localizaron aun los restos de los caballos y los jinetes en el mismo lugar donde habían caído.
De 461 hombres que formaban su regimiento unos días antes, el 24 de julio los supervivientes no llegaban a 80.
El teniente coronel Primo de Rivera murió en Monte Arruit por las heridas ocasionadas por un casco de granada de la artillería enemiga que le llevó el brazo derecho estando observando el fuego de cañón desde el parapeto, y por la cual hubo de amputársele el brazo sin ser anestesiado, debido a los escasos medios con los que se contaba en la posición, muriendo poco después a causa de la gangrena. Durante el asedio se comportó brillantemente, siempre en constante combate, dirigiendo y animando a todos con su heroico ejemplo.
El teniente coronel D. Fernando Primo de Rivera y Orbaneja figura desde entonces como número uno de los tenientes coroneles de la Caballería española.

"¡Soldados! Ha llegado la hora del sacrificio. Que cada cual cumpla con su deber. Si no lo hacéis, vuestras madres, vuestras novias, todas las mujeres españolas dirán que somos unos cobardes. Vamos a demostrar que no lo somos".

lunes, 3 de enero de 2011

La Batalla de Tetuán



La Batalla de Tetuán fue una batalla que tuvo lugar en Tetuán, Marruecos, entre el Ejército Español de África y el Ejército de Marruecos por la posesión de la plaza. La batalla fue parte de la guerra hispano-marroquí de 1859–1860.

El ejército expedicionario, que partió de Algeciras, estaba compuesto por treinta y seis mil hombres, sesenta y cinco piezas de artillería y cuarenta y un navíos entre buques de vapor, de vela y lanchas. O'Donnell dividió las fuerzas en tres cuerpos de ejército en los que puso al frente a los generales Juan Zabala de la Puente, Antonio Ros de Olano y Ramón de Echagüe. El grupo de reserva estuvo bajo el mando del general Juan Prim. El almirante Segundo Díaz Herrero fue nombrado jefe de la flota.
La batalla de Tetuán, por Mariano Fortuny (1863-73)

El objetivo final era la toma de Tetuán. El 17 de diciembre empezaron las hostilidades por parte de la columna mandada por Zabala que ocupó la Sierra de Bullones. Dos días después Echagüe conquistó el Palacio del Serrallo y O'Donnell se puso al frente de la fuerza que desembarcó en Ceuta el 21. El día de Navidad los tres cuerpos de ejército habían consolidado sus posiciones y esperaban la orden de avanzar hacia Tetuán.

El 1 de enero de 1860, el general Prim avanzó en tromba hasta la desembocadura de Uad el Jelú con el apoyo al flanco del general Zabala y el de la flota que mantenía a las fuerzas enemigas alejadas de la costa. Las refriegas continuaron hasta el 31 de enero donde fue contenida una acción ofensiva marroquí, y O'Donnell comenzó la marcha hacia Tetuán, con el apoyo de los voluntarios catalanes. Recibía la cobertura del general Ros de Olano y de Prim en los flancos. La presión de la artillería española desbarató las filas marroquíes hasta el punto de que los restos de éste ejército tomaron refugio en Tetuán, que cayó el día 6 de febrero y
O'Donnell entra en Tetuán. Detalle del mausoleo del General en Madrid

Tras una semana de lucha, la victoria resultó para las tropas españolas, que consiguieron de esta forma el fin de los ataques a las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, así como la captura de la ciudad de Tetuán para la Corona de España.

A la vuelta a la península, O'Donnell acampó al ejército victorioso en un descampado a las afueras del norte de Madrid, mientras se hacían los preparativos para una entrada triunfal en la capital, que finalmente nunca sucedió. Alrededor del campamento —que de provisional se iba convirtiendo en permanente— se fueron instalando comerciantes y se creó el barrio conocido hasta hoy como Tetuán de las Victorias. Hoy, irónicamente, viven allí multitud de marroquíes.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Regimiento de Cazadores de Alcantara,14º de Caballeria



Haciendo un poco de historia sobre este glorioso regimiento, decir que es creado bajo el reinado de Felipe IV, dirigido y organizado por el Maestre de campo don Juan Francisco Nestién el 19 de Febrero de 1656 denominandose Tercio de Nestien.Lucho en sucesivas campañas encuadrado en el ejercito de don Juan de Austria, participo en las batallas de Dunas(1658), Lila(1667), Fleurus(1690.
Bajo en mando del mismo monarca Felipe V en Italia frente a las tropas austro-Alemanas en la guerra de Sucesion.
A partir de 1710 lucha en España en Zaragoza,Igualada y Portugal.Tras la guerra de la independencia es disuelto en el año 1823 como Regimiento de Alcántara 7º de Caballería.
Vuelve a ser creado en 1844, con el nombre de Regimiento de Lanceros de Alcantara 16 transformandose en 1859 en Regimiento de Alcántara 16.Tras la llegada al trono de Alfonso XIII y la reorganización del ejército, queda designado como Regimiento de Cazadores de Alcántara 14º de Caballeria. Tras la entrada del nuevo siglo, el regimiento es trasladado a Valencia donde permanece hasta el 8 de Septiembre de 1911, fecha en la que se oredena su traslado a Melilla.
Tras unas serie de acciones destinadas a mejorar la posición de Annual y tras la caída sucesiva de las posiciones españolas,con el consabido desorden y caos, el 23 de julio el general Navarro ordena la evacuación de la posición de Chaif a Dar Drius y encomienda la misión de proteger dicha retirada a Primo de Ribera y sus hombres (ya disminuido por los combates anteriores). El Teniente Coronel con un total de 192 hombres, cargó contra las tropas rifeñas llegando al combate cuerpo a cuerpo atravesando sus líneas y atacando a los rifeños por la retaguardia, gracias a esta acción se pudo salvar la columna española. Por esta acción el Teniente Coronel Primo de Ribera recibió la Cruz Laureada de San Fernando. Ese mismo día y en vista de la situación, el General Navarro ordena la salida de Dar Drius hacia Batel.
Esta retirada sería cubierta de nuevo por los hombres del Alcántara. La misión sería especialmente dura pues el camino hacia Batel cruzaba el lecho del río Igan, lo que facilitaría los ataques de los rifeños.
La columna española comienza la marcha sin novedad, pero al poco, los hombres del Alcántara debes de efectuar su primera carga, pues un pequeño convoy con los heridos más graves, esta siendo atacado.Uno de los escuadrones carga permitiendo asi que el convoy llegue sin novedad hasta Melilla.
Aproximadamente a las 4 de la tarde, la columna llega al cauce del Igán, donde caen en una emboscada de un contigente muy superior y con la moral crecida.En este punto es cuando Primo de Ribera es consciente de que el regimiento se sacrificará casi en su totalidad. Tras reagrupar al regimiento, el Tcol. Primo de Ribera, ordena formación en línea de a cuatro y arenga a sus hombres con: “Ha llegado para nosotros la hora del sacrificio. Que cada cual cumpla con su deber. Si no lo hacéis, vuestras madres, vuestras novias, todas las mujeres españolas dirán que somos unos cobardes. Vamos a demostrar que no lo somos”.
Puesto el Regimiento al paso, el Teniente Coronel desenvaina y a la voz ordena a sus escuadrones :¡Saquen... Sables!, y los sables de los jinetes del “Alcántara” brillan refulgentes cual rayos cegadores al salir de sus vainas, mientras golpean con sus espuelas los ijares de sus caballos para pasar “al trote” y alcanzar poco después el galope. De nuevo suena potente la voz del Teniente Coronel Primo de Rivera ordenando: ¡Para cargar!. Y acto seguido da la voz ejecutiva: ¡Carguen! ¡VIVA ESPAÑA!. Como un alud impetuoso la masa de jinetes arremete contra los rifeños bien apostados, recibiendo al descrestar un nutrido fuego de fusilería, que hace aumentar el galope hasta convertirse en un huracán desenfrenado. El combate adquiere una fiereza descomunal. Las cargas se suceden una tras otra contra las posiciones enemigas, los hombres y sus monturas van cayendo en apretada formación (asi se ve en la foto sacada cinco meses después de la masacre, cuando se logra llegar a la posición).Los hombres van perdiendo sus monturas, el propio Tcol pierde la suya (Vendimiar) en la tercera carga. Al final, los hombres del Alcantara, efectúan su ultima (8ª) carga al paso(hecho histórico en los anales de la Caballeria),algunos incluso en mulos de los carros regimentales. Tras la retirada de las tropas rifeñas,de los 691 hombres que formaban el regimiento la mañana del 23 de julio, 541 habian muerto en combate, 5 heridos de gravedad (las tropas rifeñas remataron a muchos de los heridos en la batalla de una manera que es mejor no contar) y 78 fueron hechos prisioneros, total 624 bajas(un 90,30%). Solamente 67 hombres lograron llegar a la posición de El Batel. Gracias al sacrificio de los hombres del Alcántara, la “columna Navarro” consiguió llegar a su destino y el Regimiento con su Tcol. a la cabeza, prácticamente extinguido, escribió una de las paginas mas gloriosas del ejército español y sobre todo del arma de caballería.
Es de mencion que el Tcol Primo de Ribera moriría el 5 de Agosto (recibiendo a titulo póstumo la Cruz Laureada de San Fernando) en el campamento de Monte Arruit y que las tropas allí refugiadas, se rendirían el 9 de agosto.
También destacó en ésta acción el Cptán. Arenas, en torno a su persona se fue formando una fuerza de soldados de diferentes unidades, ingenieros, sanitarios, artilleros, infantes, que no estaban dispuestos a dejarse matar sin combatir, eran la excepción.
Arenas cayó mortalmente herido por un francotirador en las proximidades de Monte Arruit. Sus hombres llevaron su cadáver hasta Navarro exigiendo para él la Laureada, que le seria concedida a título póstumo.
Es el único regimiento del Ejército español al que se le concedió colectivamente la Gran Cruz Laureada de San Fernando.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Los Niño en el Descubrimiento de América



Si ha habido una familia en España ligada al Descubrimiento de América, esta ha sido los Niño. Presentes desde el primer vieje de Colón, siguieron atravesdando el Atlántico durante muchas décadas. La "niña", incluso, era de su propiedad.
Los tres hermanos Niño, Pedro Alonso, Francisco y Juan, tuvieron un papel destacado en el primer viaje de Colón, ya que eran marinos de prestigio y experiencia en las navegaciones atlánticas.
Carabela "Niña", propiedad de los Hermanos Niño.
La amistad que mantenían los Niño con los hermanos Pinzón, en especial con el mayor de ellos, Martín Alonso, influyó en la participación de estos en el proyecto colombino.
Si la participación de los Pinzón en la empresa colombina fue determinante para superar los recelos que sobre la misma había en la marinería de la comarca, la ayuda de los Niño hizo posible que se venciera la oposición que había entre los hombres de Moguer hacia una empresa de inciertos resultados.
En el primer viaje colombino, Pedro Alonso fue piloto de la "Santa María", Francisco Niño participó como marinero en "La Niña" y Juan Niño como maestre también en "La Niña" de la que era propietario.
Los Niño tomaron parte asimismo en el segundo y tercer viaje colombino. Entre 1499 y 1501 navegaron por su cuenta con los mercaderes Cristóbal y Luis Guerra siguiendo la ruta colombina del segundo viaje donde se descubrió Paria, la tierra de gracia.
Pedro Alonso fue nombrado por los Reyes Católicos piloto mayor de la mar Océana como recompensa por sus servicios a la corona. Fue igualmente uno de los maestros que tuvo el príncipe Don Juan, el malogrado hijo varón de los monarcas Fernando e Isabel, para enseñarle el arte de cartear

Los Hermanos Niño
- Juan Niño era el mayor de los hermanos. Maestre y dueño de la carabela "La Niña" en el primer viaje colombino. Al regreso acompañó a Colón hasta Barcelona tras permanecer varios días en su casa de Moguer. Formó parte de la tripulación del segundo y tercer viaje colombino. Con su hermano Pedro Alonso viajó a Paria. Entre sus hijos cabe destacar a Andrés Niño, el cual capituló en 1518 con el Emperador para ir al descubrimiento de la Mar del Sur. Desde 1514 ostentó el cargo de piloto real. Murió en las Indias.
- Pedro Alonso Niño nació en Moguer, sobre el año 1468. Marinero desde su juventud, se formó navegando por las costas de África. En 1492, en el primer viaje colombino en el que se descubrieron las nuevas tierras, fue el piloto de la nao "Santa María". Dos años más tarde, en 1494 participó en el segundo viaje colombino, volviendo rápidamente a la península, pues estaba en Cádiz el 7 de marzo de 1494. Aunque estaba alistado para hacer el tercer viaje colombino, al final no pudo realizarlo. Recibió el título de Piloto Mayor de las Indias, el primero junto con Juanoto Berardi, y durante los años 1495 y 1496 efectuó varios viajes a las nuevas tierras capitaneando algunos barcos. En 1499 se asoció con Cristóbal Guerra, con quien navegó a Paria (Venezuela), donde consiguieron un aporte de perlas considerable, logrando reconocer una gran parte de aquellas costas. Murió en 1502 cuando regresaba a la península en la nao "Santa María de la Antigua".
- Francisco Niño era el más pequeño de los hermanos. Fue como marinero en el primer viaje, como piloto de la carabela "La Niña" en el segundo viaje y como piloto de la carabela "Santa Cruz" en la expedición de Pedro Fernández Coronel. Falleció siendo alcalde mayor en el Puerto de Caballos.
Resto de los miembros de la familia Niño
- Cristóbal Pérez Niño, hermano de Pedro Alonso Niño. Fue maestre de la carabela "Caldera" en el segundo viaje colombino.
- Alonso Niño, hijo de Juan Niño. Fue con Colón en el segundo viaje colombino.
- Bartolomé Pérez Niño, hijo de Pedro Alonso Niño. Fue piloto de la carabela "San Juan" en el segundo viaje colombino y participó con su padre en la expedición de Cristóbal Guerra a Paria.
- Francisco Niño, hijo de Pedro Alonso Niño. Fue el tripulante más joven que navegó a las Indias con Colón, solamente contaba 14 años cuando se enroló de grumete en el segundo viaje colombino. En 1516 volvió a atravesar el Atlántico como oficial en la carabela "Sancti Spiritus".
- Andrés Niño, hijo de Juan Niño. Fue nombrado Piloto Real de la Mar del Sur el 12 de julio de 1514. Tomó parte en diversas expediciones por las costas de Centroamérica realizando importantes descubrimientos. Murió en el actual El Salvador en 1525.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Pedro Antonio de Cevallos Cortés y Calderón



Pedro Antonio de Cevallos Cortés y Calderón (Cádiz, 29 de junio de 1715 – Córdoba, 26 de diciembre de 1778) fue un militar español. Gobernador de Buenos Aires desde 1757 hasta 1766. Fue el primer virrey del Virreinato del Río de la Plata, creado en 1776.
Una vez designado virrey, gobernador y capitán general de las provincias del Río de la Plata y supremo presidente de la Real Audiencia de Charcas o La Plata zarpa de Cádiz el 12 de octubre de 1776 al mando de una expedición.

El 21 de abril de 1777 llega a Montevideo al mando de 9316 hombres. Cevallos marcha por tierra hacia Colonia del Sacramento que estaba bajo el poder de los portugueses y a la cual rinde a discreción. Se dirige entonces hacia Río Grande de San Pedro, pero a mitad de camino lo alcanza la noticia de la paz firmada entre españoles y portugueses. Se dirige entonces hacia Buenos Aires para asumir el cargo de virrey el 15 de octubre de 1777.

Durante su mandato se aplicó la pragmática Ley de Libre Comercio de 1778, que favoreció especialmente el desarrollo de Buenos Aires. La expulsión de los portugueses también implicó una disminución del contrabando, y ambas cosas redundaron en un incremento de las rentas fiscales. La disposición para la libre internación de productos motivó un aumento en la producción de carretas. Estimuló la agricultura y reguló el horario de las labores, la alimentación diaria de los peones y el nivel de salario de los mismos. También se establecieron penas para los ebrios y los jugadores. Para aumentar las fuerzas de trabajo disponibles autorizó el comercio de esclavos negros, ya sea directo o en virtud del Tratado de Asiento.

Pedro Cevallos, teniente general, que en 1755 se le nombró Gobernador de Buenos Aires, en 1776 sería designado comandante de la expedición para América del Sur que debía recuperar las posesiones españolas tomadas por Portugal, también fue nombrando primer virrey del recientemente creado virreinato del Río de la Plata, infringiría a los ingleses y sus aliados los portugueses sendas derrotas en la defensa del Atlántico Sur.

La Editorial Almena ha publicado la obra "La Guerra de Cevallos" en donde se nos muestra cómo derrotó a la fuerza anglo-portuguesa en Colonia del Sacramento, ciudad del actual Uruguay. Posteriormente conquistó las Fortalezas de Santa Teresa y el Fuerte de San Miguel en la región oriental del Río Uruguay y zona del Río Grande, en lo que hoy es el sur de Brasil; por otro lado las Campañas de Cevallos dieron lugar a desalojar y echar a los ingleses de las Islas Malvinas los cuales se instalaron en las islas de modo “irregular”. Las Malvinas permanecerían en manos españolas hasta la independencia de Iberoamérica, pero la obra nos muestra mucho más como: “La Guerra Sorda”, llamada así por la “baja intensidad” como la llamaríamos hoy. La obra nos lleva a un apartado donde nos ilustra sobre la ofensiva portuguesa en Río Grande 1775-1776, nos habla de la expedición de Pedro de Cevallos, 1776-1777 la cual le llevaría a la toma de posesión por parte de España de las islas africanas de Fernando Poo y Annobón.

Así, por ejemplo en esta obra se nos relara cómo el navío ingles “Lord Clive” (nombre en honor de Robert Clive, héroe del momento, tras derrotar a los franceses en la Batalla de Plassey) de 64 cañones, al mando del capitán Mac Namara, junto a la fragata “Ambuscade” de 50 cañones al mando del capitán William Roberts y con una dotación de 700 hombres en conjunto y por otro lado la fragata portuguesa “Nossa Sehnora do Gloria“, de 38 cañones, seis bergantines y seiscientos hombres de tropa, además de naves menores y mercantes para el transporte de soldados y abastecimientos es aniquilado o destruido por los españoles. El navío inglés “Lord Clive” atacó el fuerte Santa Rita, y “Ambuscade” el de San Pedro de Alcántara. Después de cuatro horas de combates el “Lord Clive” y la “Ambuscade” son derrotados, el primer navío fue hundido y el segundo huyó.
Lenguaje: Español.
Texto: Juan Carlos Luzuriaga.
Ilustraciones: P. Greve y C. Fernández.
Editorial: Almena Ediciones.
Año: 2008
Edición: Primera edición.
ISBN: 978849617086
www.novilis.es

lunes, 29 de noviembre de 2010

Batalla de Fleurus




Después del fracaso en intentar liberar Heidelberg, asediada por el ejército del Conde Tilly, Federico V del Palatinado decidió disolver su ejército. El 13 de julio de 1622, el contrato fue cancelado por los ejércitos parados de Mansfeld y los holandeses alquilaron los servicios de Christian de Brunswick para ayudar a aliviar el sitio de Bergen-op-Zoom.
El ejército protestante partió de Alsacia y a paso rápido cruzando el norte de Francia, entrando en los Países Bajos Españoles a través de Henao.
El ejército español en Flandes, bajo el mando de Ambrosio Espínola, ocupó durante el sitio de Bergen-op-Zoom, una ciudad en el estuario del río Escalda, que estaba en una peligrosa situación. Mientras los refuerzos holandeses se reunían al este de Breda, se preparó para una invasión desde el sur. Estuvo en peligro de quedar atrapado entre los dos ejércitos enemigos, pues su línea de retirada hacia Amberes estaba bloqueada por el ejército alemán invasor. Gonzalo Fernández de Córdoba, comandante del ejército español en el Palatinado, fue reclamado a toda prisa para detener a este ejército. Fernández de Córdoba marchó a través de Luxemburgo y el dificultoso terreno de las Ardenas, y consiguió interceptar a Mansfeld y Brunswick en la frontera de Brabante.
El ejército protestante adelantó tropas que se enfrentaron con exploradores españoles el 27 de agosto, y el 29 encontraron al ejército de Córdoba atrincherado. Córdoba, mucho más débil en caballería, había dispuesto un bloqueo de la posición norte de la ciudad de Mellet, cerca de Fleurus, con flancos abrigados por los bosques. Los comandantes protestantes desplegaron su ejército tratando de romper por la mitad la posición española.
Después de un corto cañoneo, Mansfeld ordenó un avance general. Algunos espacios se abrieron en la infantería alemana, pobremente adiestrada, y De Sylva atacó un flanco desprotegido sirviéndose de un batallón. No obstante, Streiff contraatacó, la caballería valona equivocó el paso y sufrió un considerable daño por las armas de fuego del enemigo. La caballería de De Sylva se refugió detrás de los carros de equipaje, mientras Streiff volvía sobre la infantería española, sin demasiado éxito.
En el lado derecho protestante, Brunswick había enviado a la casi totalidad de su caballería, el despliegue de Córdoba hizo imposible flanquear su posición, pero Brunswick esperaba destrozar la formación española con un asalto total y frontal. La primera carga fue rechazada por la caballería de Gauchier, pero Brunswick ordenó una segunda carga. La primera línea fue rechazada de nuevo, pero la segunda línea consiguió acorralar a la caballería valona. Brunswick se centró entonces en la infantería española, pero fracasó al intentar soportar la embestida de estos, el Tercio de Nápoles aguantó su posición, y los mosqueteros agazapados en los árboles comenzaron a disparar a la caballería protestante, que empezó a desordenarse. En una desesperada carga final, Brunswick resultó herido, y su caballería, desmoralizada, cayó al final. Después de cinco horas de lucha, Mansfeld ordenó la retirada. Era mediodía e intentó tomar el camino hacia Lieja en torno a Fernández de Córdoba para alcanzar Breda.
El ejército español estaba ya demasiado cansado para seguir al enemigo en retirada. No obstante, al siguiente día, Córdoba envió a Gauchier con la caballería, que encontró al ejército protestante apeado a lo largo del camino. La caballería protestante huyó sin participar en demasiadas luchas, dejando a la infantería a su suerte. Sin posibilidad de desplegar una posición de defensa, la infantería alemana fue aniquilada. Gauchier también capturó la artillería y el equipaje del ejército.
Lo que quedaba de Brunswick y Mansfeld, unos 3.000 efectivos de caballería, se unió finalmente al ejército holandés en Breda después de dar un rodeo. Spinola fue obligado a abandonar el sitio de Bergen-op-Zoom, pero la plaza no suponía ya un riesgo, de modo que lo hizo con relativo gusto.
Brunswick y Mansfeld sólo sirvieron tres días al ejército holandés, sus tropas revoltosas e indisciplinadas no tenían sitio en el ejército rebelde de las Provincias. Mientras tanto, el ejército del Conde de Tilly invadió fácilmente el Palatinado